Mujeres que marcaron la historia: Earline Shoemake
Imagen fija de Earline Shoemake en el video de la conferencia de 1995, “Love is a be…Love is a do” [Amor es ser… Amor es hacer].
Earline Shoemake (1936-2009) fue practicista, maestra y conferenciante de la Ciencia Cristiana. Desde sus humildes comienzos, una sincera búsqueda por una fe práctica guió su vida como sanadora. Como mujer afroamericana viviendo en una época de actitudes raciales en constante evolución, enfrentó privaciones, limitaciones y prejuicios confiando en Dios, y basándose en sus logros al servicio de los demás.
Earline Shoemake encontró inspiración al conocer la vida de Mary Baker Eddy y logró gran fortaleza de la Ciencia Cristiana. Ambas compartieron la experiencia de vivir como parte de un grupo marginado: Earline Shoemake como mujer afroamericana durante la época de lucha por los derechos civiles y Mary Baker Eddy como guía espiritual y empresaria en el siglo XIX. Los primeros años de vida de Earline Shoemake en un pequeño pueblo de Luisiana difirieron muchísimo de la vida de Mary Baker Eddy en Nueva Inglaterra. Al mismo tiempo, cabe destacar que compartieron duras exigencias debido a dificultades económicas, fracaso en sus matrimonios y por criar hijos solas, así como la nueva fuerza que encontraron al apoyarse en una fe cada vez más profunda y dinámica para recibir consuelo y guía.
Earline Shoemake creció en Houma, Luisiana, previo a la promulgación de la Ley de Derechos Civiles de 1964 (ley que puso fin a la segregación racial en los Estados Unidos), y vivió el racismo de manera profunda. Fue a una escuela segregada y debía tomar agua de un bebedero separado. En una entrevista de marzo de 2009 en The Christian Science Journal, contó su experiencia:
Mi madre trabajaba como empleada doméstica, y la hija de los jefes me invitaba a su casa para jugar con ella y su prima. Hay un día que recuerdo especialmente, cuando tenía unos diez años. Habíamos estado jugando y pasándola muy bien, y la madre de mi amiga nos llamó para almorzar. A mis dos amigas blancas las invitaron a pasar, pero a mí me pusieron el almuerzo sola en el porche, con la puerta cerrada… No fue hasta que encontré la Ciencia Cristiana de adulta que mi manera de pensar sobre la raza cambió por completo, porque esta enseñanza abrió la idea del Amor divino omnipotente…1
Luego de estudiar en la universidad Dillard, un colegio históricamente destinado para afroamericanos en Nueva Orleans, Earline Shoemake se mudó a Los Ángeles, lista para comenzar de cero en un nuevo lugar. Allí trabajó en la industria de la moda y como modelo, y se graduó de la John Robert Powers School of Modeling [Escuela de Modelaje John Robert Powers]. Encontró su fe en la Ciencia Cristiana en un momento de desesperación y de manera imprevista, como más tarde contó:
Una vez mientras estaba sola en casa, cansada de los vaivenes y la incertidumbre acerca de todo, empecé a llorar. Clamé en voz alta: “Si un Dios existe en algún lugar, ¡te ruego que me escuches! Haré lo que sea para encontrarte a Ti. ¡Solo hazme saber que Tú existes! ¡Te lo ruego!”. Después de ese arrebato, sentí mucha paz. Al día siguiente, en una lavandería automática del barrio, mi mirada se detuvo en una pequeña revista que tenía un sello que decía: “Llévame contigo”. Y así lo hice.2
Esa revista era el Christian Science Sentinel, que leyó de un tirón, creyendo que había encontrado respuesta a sus oraciones. “¡Jamás había oído hablar de un Dios como el del que ellos hablaban, chica!”, recordó más tarde en una entrevista con una redactora del Journal, Joan Taylor.3
En esa época, Earline Shoemake estaba en un matrimonio con mucho problemas y bebía mucho. También fumaba tres paquetes de cigarrillos por día. Tenía cuatro hijos pequeños. Ese día, después de haber clamado en oración para encontrar a Dios, un lavarropa roto la dejó con una pila de pañales sucios. Y el viaje ineludible a la lavandería marcó el principio de su devoción eterna a estudiar, practicar y difundir ampliamente la práctica de la curación por medio de la Ciencia Cristiana. Al leer Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras de Mary Baker Eddy, Earline Shoemake perdió el deseo de fumar y tomar. Con el tiempo se divorció. Si bien dar estos pasos le brindó libertad inesperada, también la puso en una situación de extrema dificultad económica como madre soltera con cuatro hijos.4
Para Earline Shoemake, la Ciencia Cristiana probó ser un gran apoyo en el cuidado de sus cuatro hijos, Sabra, Isahn, Lian y Shouna. En el año 1974, comenzó a anunciarse como practicista de la Ciencia Cristiana en el Journal y siguió con la práctica pública de la curación hasta el momento de su fallecimiento. En las revistas de la Ciencia Cristiana compartió ideas y vivencias, tanto por medio de artículos como grabaciones de audio, donde mencionaba a sus hijos con frecuencia.
En 1998, en un programa de radio del Sentinel llamado “Trusting God to meet our needs” [Confiar en Dios para satisfacer nuestras necesidades], habló sobre cómo manejó sin inconvenientes desde su casa en San Diego a Los Ángeles (más de 160 km) con un estanque que ella creía estaba vacío, al tiempo que alentaba a sus hijos a que cantaran en gratitud a Dios durante todo el trayecto. También mencionó cómo su hija de 12 años la alentó cuando no estaba segura de cómo pagar las cuentas de luz, agua y gas.
Ante la posibilidad de que le cortaran el suministro de gas debido a la falta de pago, salió al patio y lloró. Al entrar en la casa, encontró una nota que su hija le había escrito y dejado pegada a la puerta: “Piensa en esto: ‘Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad’ (Salmos 84:10)”. Junto al versículo de la Biblia, su hija había escrito: “Estoy agradecida de que cada uno de mis actos están con Él y [Jehová] no quitará el bien a los que andan en integridad”.5 Abajo del mensaje su hija había dibujado una flecha que apuntaba a la palabra gas. (Según su familia, eso muestra cómo, en distintos momentos, sus cuatro hijos se encargaron de darle el apoyo espiritual que necesitaba). “¡Eso para mí era abundancia!”, exclamó Earline Shoemake. Aunque un hombre de la compañía de gas ya había llegado, se marchó y no regresó, aunque ella no pudo pagar la factura hasta unas semanas más tarde.
Después de esa vivencia, Earline Shoemake encontró la plenitud profesional y espiritual en su labor como practicista, y la familia tuvo todo lo que necesitaba. Nunca jamás volvió a pasar por una situación de escasez grave.6
También contó cómo el estudio y la práctica de la Ciencia Cristiana más tarde la ayudó a reconsiderar sus primeras vivencias con el racismo cuando era joven:
… A lo largo de los años, aunque dejé de lado mis prejuicios lo suficiente como para poder decir: “Algunos de mis mejores amigos son blancos” (o judíos, o asiáticos, o lo que sea), me di cuenta de que seguía sintiéndome separada de la gente de otras razas. Sabía que tenía que ir más allá, porque mientras siguiera sintiendo esa división respecto a los demás, no estaría completamente sanada del prejuicio.
Luego encontré la Ciencia Cristiana y fue como hallar el eslabón perdido. Me di cuenta de la conexión. En la Biblia leemos: “¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios?” (Malaquías 2:10) y en Gálatas: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (3:28). Ciencia y Salud de Mary Baker Eddy me reveló las Escrituras. Por ejemplo, me dijo esto: “Debería entenderse plenamente que todos los hombres tienen una única Mente, un único Dios y Padre, una única Vida, Verdad y Amor. El género humano se perfeccionará en la proporción en que este hecho se perciba, cesarán las guerras y la verdadera hermandad del hombre será establecida” (pág. 467). Descubrir lo que es Dios, el único Padre de todos nosotros, me mostró una perspectiva totalmente nueva de los demás. Esta visión fue más allá de toda raza, clase, color, credo, origen nacional, cultura, descendencia, lazos de sangre…7
En 1991, Earline Shoemake fue designada como parte del Cuerpo de Conferenciantes de la Ciencia Cristiana, y cumplió con el rol de dar charlas públicas durante los siguientes 17 años. Esas charlas abordaron el tema del racismo. Tras las protestas violentas en Los Ángeles que siguieron a la paliza propinada en 1991 a un hombre negro llamado Rodney King por parte de un agente de policía, dio conferencias en el sur de California y en todo Estados Unidos, abordando cuestiones de tensión y conflicto racial. También grabó una conferencia en video en 1995 titulada “Love is a be…Love is a do” [Amor es ser… Amor es hacer]. La conferencia fue difundida a un amplio público por numerosas cadenas de televisión de todo Estados Unidos.
En 1994 se convirtió en maestra de la Ciencia Cristiana. Además de su labor como practicista, maestra y conferenciante de la Ciencia Cristiana, fue una voluntaria activa en la comunidad, incluso en un ministerio carcelario local. En una ocasión, describió así su experiencia de apoyo a los miembros de la comunidad en un momento de tragedia:
Al día siguiente de la tragedia de un tiroteo en una escuela secundaria cerca de mi casa, en el sur de California, mucha gente de la comunidad y de otros lugares se reunió en una iglesia comunitaria que había abierto generosamente sus puertas como centro de crisis. Los presentes provenían de todos los orígenes, de todas edades, colores y credos. Había alumnos que habían presenciado la tragedia, así como otros alumnos, padres, profesores, consejeros, ministros y voluntarios. Todos estaban allí por una sola razón. El amor. Habían llegado para consolar o para ser consolados. Como sanadora espiritual en ejercicio, yo vine a consolar.
Las palabras no pueden describir el amor que sentí mientras entraba a la recepción. Cada uno de nosotros, en un momento u otro, estaba abrazando a alguien. Estoy segura de que muchos no conocían a nadie allí. No importaba. La razón por la que estábamos ahí era mucho más grande que la familiaridad: era el Amor…8
Con el paso de los años, muchos de los que leyeron los artículos y la escucharon hablar comentaban cómo apreciaban su tono fresco y accesible, directo pero a la vez con sentido del humor. En una experiencia de curación que compartió requirió de una necesidad, que le fue revelada en oración: más humildad de su parte. La forma en que describió esa revelación muestra muy bien el enfoque optimista y sensato en su acercamiento a la práctica de la Ciencia Cristiana:
Lo primero que me viene a la mente cuando pienso en la humildad es que hace falta mucha para darse cuenta de que uno es hijo de Dios. ¿Qué debemos dejar de lado para tener esta humildad? ¡Cariño, tenemos que dejarlo todo!9
Los orígenes humildes de Earline Shoemake y su búsqueda sincera de Dios la llevaron a una vida consagrada a un devoto servicio como sanadora. Su manera de comunicarse, tan honesta y sentida, sigue inspirando y tocando a quienes leen sus artículos y escuchan su voz en las grabaciones. Su obra perdura, al igual que el ejemplo que dejó mediante sus significativas contribuciones al movimiento de la Ciencia Cristiana.
Este artículo también se puede leer en este sitio web en alemán, francés, inglés y portugués.
- Joan Taylor, “‘Don’t hang back!’” [‘¡No te quedes atrás!’], Journal, marzo de 2009, 41.
- Testimonio, Christian Science Sentinel, 13 de marzo de 1978, 430.
- “‘Don’t hang back!’”, Journal, marzo de 2009, 42.
- Véase Earline Shoemake, “Parenting on your own—how do you cope?” [Criar hijos sin apoyo: ¿cómo se sobrelleva?] Sentinel, 8 de abril de 2002, 10–11.
- Véase Salmos 84:11.
- Véase Earline Shoemake, “Trusting God to meet our needs”, Sentinel Radio, 15 de febrero de 1998, https://sentinel.christianscience.com/shared/view/jkfb53iysc?s=copylink.
- Earline Shoemake, “News of Healing” [Noticias de sanación], Sentinel, 7 de octubre de 2002, 26.
- Earline Shoemake, “The comforting power of Love” [El reconfortante poder del Amor], Sentinel, 14 de abril de 2003, 17.
- Earline Shoemake, “Humility” [Humildad], Journal, febrero de 2008, 43.