De los Documentos: “Nunca servirá atrasarse en las cosas más esenciales”
Retrato de Calvin Frye, American Press Association, P00752. Mary Baker Eddy a Joshua A. Bailey, 12 de diciembre de 1888, L10689. Bradley, Garretson & Co. a Mary Baker Eddy, 3 de septiembre de 1886, 944.92.009.
Durante la década de 1880, Estados Unidos se caracterizó por su innovación y mecanización. Desde el transporte hasta los medios de comunicación y el ambiente doméstico, las nuevas tecnologías aparecían en casi todas las áreas de la vida. Al publicar la correspondencia de mediados de la década de 1880 en formato digital para la Colección Mary Baker Eddy de la Biblioteca, nuestro equipo de los Documentos encontró un curioso fragmento del membrete de una carta, que ilustra un aspecto de esa época inventiva en relación con la correspondencia de Mary Baker Eddy: la aparición de la máquina de escribir.
El 3 de septiembre de 1886, Garretson & Co., una casa editorial de Filadelfia, le escribió a Mary Baker Eddy de parte de un cliente que quería encargar una copia de su libro Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras. Si bien ese tipo de cartas eran comunes, lo que nos llamó la atención fue el hecho de que había sido escrita a máquina, no a mano. Además, el membrete incluía una ilustración de una mujer escribiendo a máquina, junto con la siguiente explicación:
La máquina de escribir (como se muestra en la sección transversal), funciona con teclas. Cada letra de cada palabra se presiona por separado, e incluso una persona habilidosa puede escribir entre 60 y 70 palabras por minuto de dictado. De esta forma, les escribimos a nuestros corresponsales tres o cuatro veces más rápido, con mucha más facilidad, y cada carta es tan personal como si estuviera escrita de puño y letra. Debido a que se parece a la letra impresa, y no es de uso generalizado fuera de ciudades grandes, es que ofrecemos esta explicación.1
Con base en esto, uno imaginaría que la facilidad de uso y eficiencia de la máquina de escribir mencionadas habrían causado que se propagara como la pólvora. Sin embargo, ese no fue el caso. Si bien la primera máquina de escribir comercial se patentó en 1868 y comenzó a manufacturarse en 1873,2 la descripción básica de la máquina de escribir presente en el membrete de la carta de Garretson & Co. en 1886 indica que 13 años después esta seguía siendo una tecnología que no muchos conocían.
Una razón era sin duda su precio. Con un costo de 125 dólares estadounidenses, el equivalente a 4.000 dólares estadounidenses en la actualidad, estaba fuera de alcance para la mayoría de la gente y empresas pequeñas. A modo comparativo, una máquina de escribir valía el doble de lo que costaba un carruaje de caballos estándar.3
Otra posible razón de que la máquina de escribir tardara tanto en popularizarse fue que se promocionaba principalmente para aquellos quienes redactaban manuscritos, tales como “ministros, abogados, autores, estenógrafos, y todo aquel que desee escapar de la tediosa tarea de escribir a mano”, en lugar de a oficinas de negocios que escribían correspondencia a diario.4 Efectivamente, la carta escrita a máquina más antigua de nuestra colección data del 15 de abril de 1883 y fue escrita para Mary Baker Eddy por uno de sus estudiantes, Eldridge J. Smith, un abogado. Comenzaba así: “Intentaré responder a la amable carta que me envió hace unos días usando mi máquina de escribir, con la cual, luego de algo de práctica, ahora puedo escribir al menos igual de rápido y ciertamente de manera mucho más legible que con una pluma”.5 Cuando Garretson & Co. le escribió a Mary Baker Eddy más de tres años después, las cartas escritas a máquina aún eran raras. De las aproximadamente 1.850 cartas que ella recibió en 1886, solo nueve fueron escritas a máquina; menos de la mitad del uno por ciento.
El atractivo inicial de la máquina de escribir para los ministros y autores es consistente con el hecho de que la misma Mary Baker Eddy adquiriera una antes que la mayoría. Cuando el New York Herald le pidió que hablara sobre “la búsqueda de invenciones modernas”, ella dijo:
Oh, no podemos oponernos a ellas. Todas tienden a modos de vivir más nuevos, más refinados, más etéreos. Buscan las esencias más finas. Iluminan el camino hacia la Iglesia de Cristo. Las usamos; las empleamos como metáforas. Ellas están preparando el camino para nosotros.6
Ella era conocida por adoptar las nuevas tecnologías para uso propio y en general,7 y este es otro ejemplo de cómo ella demostró estar adelantada a su época.8 La carta más antigua que pudimos encontrar se redactó en nombre de Mary Baker Eddy con máquina de escribir el 14 de agosto de 1887 para James Henry Wiggin.9 La siguiente no fue enviada hasta el 12 de diciembre de 1888, a Joshua F. Bailey.10
Cabe mencionar que al comienzo se pensaba que la correspondencia escrita a máquina era impersonal y posiblemente hasta insultante; de seguro otra razón para que el público en general tardara en aceptarlas. Una fuente histórica explica:
Muchos pensaban que los textos escritos a máquina, a diferencia de los mensajes escritos a mano por el remitente, eran implícitamente descorteses; se creía que eran impersonales y carentes de privacidad, ya que, en teoría, un secretario y no la persona que firmaba el mensaje, era quien redactaba la hoja mecanografiada. Otros se oponían a las comunicaciones escritas a máquina porque les parecía que implicaban que el destinatario no sabía leer la letra manuscrita.11
Esta fue la percepción que el membrete de Garretson & Co. intentó apaciguar al afirmar que “cada carta es tan personal como como si estuviera escrita de puño y letra”.
En la década de 1890, la cantidad de correspondencia escrita a máquina en la Colección Mary Baker Eddy aumentó con lentitud, hasta que para 1900 casi el 25 por ciento de las cartas que Mary Baker Eddy recibía eran mecanografiadas. Su secretario desde hacía muchos años, Calvin A. Frye, se enseñó a sí mismo cómo usar la máquina de escribir,12 y a finales de la década de 1880 hasta comienzos del siglo XX es posible que haya redactado la mayoría de su correspondencia escrita a máquina. Harriet L. Betts, una estudiante de Mary Baker Eddy, quien trabajó como parte del personal en su hogar en Concord, New Hampshire, entre 1902 y 1903, recordó que “la máquina de escribir del Sr. Frye solía trabajar largas horas en la noche”.13 Con el tiempo, la demanda por mecanógrafos calificados para hacerse cargo del volumen de correspondencia de Mary Baker Eddy, que iba en aumento, resultó en la necesidad de contratar más secretarios. Además de Frye, George H. Kinter y Lewis C. Strang fueron secretarios por periodos de tiempo entre 1903 y 1907. En 1907, contrató a Irving Tomlinson, y en 1908, luego de que Mary Baker Eddy se mudara a su nueva casa en Chestnut Hill, Massachusetts, también a Adam Dickey y a William Rathvon. Tanto Frye como Tomlinson, Dickey y Rathvon tenían su propia máquina de escribir, cuyas réplicas aún pueden verse en esa casa en la actualidad.14
Un beneficio secundario de la invención de la máquina de escribir fue que abrió un nuevo sector laboral, especialmente para las mujeres. Un artículo del Christian Science Sentinel de 1899 destacó este beneficio:
Según el censo de 1870, en ese entonces solo había ciento cincuenta y cuatro mecanógrafos en los Estados Unidos. Gracias a la invención de la máquina de escribir, en la actualidad hay unos treinta y cinco mil estenógrafos y mecanógrafos, de los cuales veintiún mil son mujeres.15
Por ende, el hecho de que la persona utilizando la máquina de escribir en el membrete de la carta de Garretson & Co. en 1886 fuera una mujer no era coincidencia. En 1887, Abbie M. Lyons, una mujer emprendedora quien había enviudado recientemente y mantenía a seis hijos en Newton Upper Falls, Massachusetts, se comunicó con Frye (en una impecable carta escrita a máquina) ofreciendo sus servicios como estenógrafa.16
Las opiniones sobre si la correspondencia escrita a máquina era aceptable evolucionaban, como se ve en el siguiente pasaje de un artículo reimpreso del Saturday Evening Post en el Sentinel en noviembre de 1900:
El valor de la máquina de escribir es tan grande y se demuestra de tantas maneras que con frecuencia nos preguntamos cómo nos manejábamos sin ella. Agiliza los negocios, ahorra tiempo y sí, aumenta la legibilidad y cortesía y elimina toda excusa por faltas de ortografía y errores de puntuación.17
La presencia de correspondencia escrita a máquina en nuestra Colección Mary Baker Eddy, cuyo número aumentó lento pero seguro, nos permite ver la evolución en el pensamiento. La aprobación de Mary Baker Eddy de un avance tecnológico que el resto de la sociedad aún tardaba en aceptar demuestra su perspectiva sobre el progreso en general:
Esta era aspira por el Principio perfecto de las cosas; tiende hacia la perfección en el arte, la invención y la manufactura. ¿Por qué, entonces, habría de estereotiparse la religión, y por qué no habremos de lograr un cristianismo más perfecto y práctico? Nunca servirá atrasarse en las cosas más esenciales, procedentes de la norma del bien que regula el destino humano. La habilidad humana no hace más que presagiar aquello que en el futuro ha de surgir como su origen divino.18
Este artículo también se puede leer en este sitio web en alemán, francés, inglés y portugués.
- Garretson & Co. a Mary Baker Eddy, 3 de septiembre de 1886, IC944.92.009.
- “Production on the Sholes and Glidden Type-writer Began” [Comienza la producción de la máquina de escribir Sholes and Glidden], Biblioteca del Congreso, s.f., 27 de enero de 2026, https://guides.loc.gov/this-month-in-business-history/march/typewriter-production-began.
- “History” [Historia], Antique Typewriters: The Martin Howard Collection [Máquinas de escribir antiguas: La colección Martin Howard], s.f., 27 de enero de 2026, https://www.antiquetypewriters.com/about/history.
- “History”, Antique Typewriters: The Martin Howard Collection, s.f., 27 de enero de 2026, https://www.antiquetypewriters.com/about/history.
- Eldridge J. Smith a Mary Baker Eddy, 15 de abril de 1883, IC382.50.021.
- Mary Baker Eddy, La Primera Iglesia de Cristo, Científico, y Miscelánea (Boston: The Christian Science Board of Directors), 345.
- Véase “What were Mary Baker Eddy’s views on technology?” [¿Qué opinaba Mary Baker Eddy sobre la tecnología?], 1.º de diciembre de 2017, https://www.marybakereddylibrary.org/research/mary-baker-eddys-views-technology.
- Véase “Technology in Mary Baker Eddy’s Household” [La tecnología en la casa de Mary Baker Eddy], 18 de diciembre de 2012, https://www.marybakereddylibrary.org/research/technology-in-mary-baker-eddys-household. No conocemos los detalles exactos de la primera máquina de escribir que los empleados de Mary Baker Eddy utilizaron. Pero una carta a Calvin A. Frye fechada el 31 de octubre de 1888, de un proveedor de accesorios de entintado para máquinas de escribir Hammond, terminaba con la frase “¿Me permitiría instalar uno en su máquina de escribir?” (J. W. Tallmadge a Calvin A. Frye, 31 de octubre de 1888, IC989.98.001). Así que es claro que ya había una máquina de escribir Hammond en la casa de Mary Baker Eddy previo a eso.
- Mary Baker Eddy a James Henry Wiggin, 14 de agosto de 1887, L07617.
- Mary Baker Eddy a Joshua A. Bailey, 12 de diciembre de 1888 L10689.
- Henry E. Mattox, “Technology and Foreign Affairs: The Case of the Typewriter” [Tecnología y asuntos extranjeros: El caso de la máquina de escribir], American Diplomacy, diciembre de 1997, https://americandiplomacy.web.unc.edu/1997/12/technology-and-foreign-affairs-the-case-of-the-typewriter.
- Irving C. Tomlinson, “Mary Baker Eddy: the Woman and the Revelator” [Mary Baker Eddy: la mujer y la reveladora], 1932, Reminiscencia, 774.
- Harriet L. Betts, “Reminiscences of Mrs. Eddy” [Reminiscencias de la Sra. Eddy], s.f., Reminiscencia, 21.
- Armin Sethna, “A Tale of Three Typewriters” [La historia de tres máquinas de escribir], Longyear Museum, 19 de junio de 2024, https://www.longyear.org/learn/research-archive/mrs-eddys-chestnut-hill-household/#inline-footnote-4.
- “Benefits to Wage-earners” [Beneficios para los trabajadores], Christian Science Sentinel, 23 de febrero de 1899, https://sentinel.christianscience.com/issues/1899/2/1-26/miscellany?s=copylink.
- Escribió: “Si necesita una estenógrafa y operadora de la “máquina de escribir Hammond”, me complacería que contara conmigo. Estoy convencida de que mi velocidad en estenografía, así como en la máquina de escribir, es todo lo que se necesita para la correspondencia comercial habitual” (Abbie M. Lyons a Frye, 26 de octubre de 1887, IC965.95.063).
- Lynn Roby Meekins, “The Typewriter as Teacher” [La máquina de escribir como maestra], Sentinel, 1.º de noviembre de 1900, https://sentinel.christianscience.com/issues/1900/11/3-9/the-typewriter-as-a-teacher?s=copylink.
- Mary Baker Eddy, Escritos Misceláneos 1883-1896 (Boston: The Christian Science Board of Directors), 232.