¿Ha habido indígenas americanos Científicos Cristianos?

9 de noviembre de 2022

Tsianina Redfeather Blackstone, a singer and performer of Creek and Cherokee ancestry, c. 1915–1920. Courtesy of Library of Congress.

Tsianina Redfeather Blackstone, cantante e intérprete de ascendencia creek y cherokee, alrededor de 1915-1920. Cortesía de la Biblioteca del Congreso.

La Iglesia Madre (La Primera Iglesia de Cristo, Científico) no lleva el registro de la raza o el origen étnico de sus miembros. Aun así, hemos podido encontrar ejemplos de indígenas americanos que eran Científicos Cristianos.

Tsianina Blackstone (1882-1985) fue una destacada cantante indígena americana de principios del siglo XX que más tarde se convirtió en practicista de la Ciencia Cristiana. Como tal estuvo registrada en The Christian Science Journal durante casi cuatro décadas, desde junio de 1942 hasta abril de 1981, en Burbank, California.

En sus memorias, Where Trails Have Led Me [Donde los senderos me han llevado], Blackstone describe su primer encuentro con la Ciencia Cristiana. Había estado lidiando con una enfermedad de larga duración que le había hecho perder la voz. En un concierto en Chicago, en algún momento después de finalizada la Primera Guerra Mundial, su suplente de la banda le presentó la Ciencia Cristiana. Blackstone escribió:

Lo que el Practicista me dijo sobre Dios y mi propia relación con Él me inspiró y me hizo sentir mejor de inmediato… Comprendí que, en primer lugar, ninguna condición real había estado ahí. Fue mi creencia al respecto y el miedo a ello lo que me mantuvo en cautiverio durante diez años. En pocos días fui libre, era Su hija.1

Unas páginas más adelante, Blackstone describió aún más su fe:

La palabra de Dios sana. Sé que los indígenas americanos lo han probado en muchas ocasiones. Es un hecho demostrable en la Ciencia Cristiana, y lo he comprobado en mi propia experiencia.2

No está claro si Blackstone siguió siendo Científica Cristiana más adelante en su vida. Pero su sobrina nieta, la profesora Tsianina Lomawaima, describió la importancia duradera de la Ciencia Cristiana para Blackstone en su artículo “A Principle of Relativity Through Indigenous Biography” [Un principio de relatividad (parentesco) a través de la biografía indígena].3

Harvey Wood (1925-2000) fue practicista y maestro de la Ciencia Cristiana en el área de Chicago. También se desempeñó en la Junta Directiva de la Ciencia Cristiana de 1977 a 1992. En su libro de 1998, Monitoring the News [Monitoreando las noticias], Susan Bridge describe los antecedentes de Wood: “Su cabello oscuro y lacio mostraba la sangre cherokee de la que tanto se enorgullece”.4 No ha salido a la luz más información sobre su origen nativo americano. Se puede encontrar más sobre Wood en un anuncio de noviembre de 1977 en El Heraldo de la Ciencia Cristiana,Nuevo Director de La Iglesia Madre“.

También teníamos curiosidad acerca de la influencia de la Ciencia Cristiana en las reservas de indígenas americanos. No hay evidencia que sugiera que se organizaran iglesias o sociedades de la Ciencia Cristiana en reservas. Sin embargo, encontramos un caso en el que un Científico Cristiano celebró servicios informales en una reserva cerca de Milford, Utah. En el número de julio de 1899 del Journal, Mary Lloyd de Denver, Colorado, ofreció este relato (cabe señalar que el lenguaje de este artículo refleja esa época, hace más de 100 años):

Milford, Utah, es un pueblo pequeño, bastante cerca de las reservas de las dos tribus indias, los Utes y los Pi-utes… Allí se han establecido tres hermanas, todas Científicas Cristianas, y una de ellas está casada con un tal Sr. McQ., que es uno de los principales comerciantes allí, y es conocido a lo largo y ancho entre los indios como “Mickey”. Hace unos cuatro años, el jefe de Ute, Charlie (que desde entonces ha estado en Denver en uno de nuestros carnavales) estaba muy enfermo, con reumatismo y una complicación de varias enfermedades. Lo montaron en su poni y lo llevaron a Milford para que muriera, y durante el siguiente día o dos los indios se reunieron para ver morir al gran jefe; y ciertamente hubiera muerto si alguien no le hubiera hablado y le hubiera dicho que la Sra. McQ “hablaba con el Gran Espíritu”, y que si él lo deseaba, ella hablaría con Él en su nombre. El jefe Charlie dijo: “Sí, manden llamar a la mujer de Mickey”. Ella vino y lo trató, y en menos de una semana estaba perfectamente bien, y ha estado bien desde entonces.5

Después de esta curación, creció el interés por la Ciencia Cristiana en la reserva.6

Las publicaciones periódicas de la Ciencia Cristiana también brindan relatos personales de indígenas americanos que fueron sanados por la Ciencia Cristiana mientras vivían en reservas. En la mayoría de estos casos, el individuo sanado se convertía más tarde en Científico Cristiano. Un ejemplo de este tipo se puede encontrar en el Journal de octubre de 1929. En este testimonio, Lauretta S. Holtze describe cómo fue sanada cuando vivía en una reserva en Utah:

En el año 1908, cuando los médicos declararon que mi caso era mortal y el final parecía cercano, una Científica Cristiana se acercó a mi padre y le habló de la Ciencia Cristiana. Le pidió permiso para enviarme a una practicista y él se lo concedió. La enfermedad era hidropesía y el cuerpo estaba tan hinchado que era casi irreconocible. La última vez que el médico me visitó me dijo que me quedaban tres horas de vida.

La practicista llegó aproximadamente dos horas después de que el doctor se fuera. Me preguntó con ternura si podía leer. La respuesta fue: “No, no puedo ver”. Ella trabajó un poco en silencio y luego me entregó “Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras”, de Mary Baker Eddy. El libro estaba abierto por la página 462. Recobré la vista inmediatamente y pude leer. Aproximadamente una hora más tarde me quedé dormida con el libro agarrado con fuerza en mi mano. Eran las cuatro y media de la tarde. Una hora más tarde me desperté completamente curada, sujetando todavía con fuerza el valioso libro… La curación ha sido permanente. Gracias a Dios y a la Ciencia Cristiana, nunca ha habido una sugestión de reaparición de la enfermedad. Desde entonces, la Ciencia Cristiana ha sido mi único médico, y cada día estoy más y más agradecida por ello. Ha satisfecho todas mis necesidades humanas.7

En el Journal así como en el Christian Science Sentinel hay disponibles otros ejemplos de curación.

Es curioso que, si bien las iglesias de la Ciencia Cristiana no estaban presentes en las reservas, la literatura y las ideas de la Ciencia Cristiana sí se extendieron a estos lugares. Un ejemplo de esto se puede ver en “God is Everywhere” [Dios está en todas partes], publicado en el Sentinel del 23 de junio de 1951. En él, el autor incluyó el texto de una carta que recibió de un indígeno americano que vivía en una reserva no especificada:

Durante los últimos tres años he tenido la suerte de obtener números ocasionales de The Christian Science Journal, Christian Science Sentinel y The Christian Science Monitor: y una vez tuve la bendición de tener un ejemplar prestado de Ciencia y Salud por un período de diez días. Esta literatura me ha traído una revelación enviada por Dios y me ha permitido alejarme de muchas de las viejas doctrinas y falsas creencias acerca de la vida. Aunque sufría de tuberculosis, apendicitis y herencia o sus afirmaciones, no buscaba la curación, sino un conocimiento más verdadero y superior de Dios, Sus leyes y el hombre. Me doy cuenta de que estoy experimentando, después de cuarenta años de sufrimiento, un marcado grado de alivio del dolor, y me siento optimista con la esperanza de demostrar libertad aún en mayor medida… Mientras tuve Ciencia y Salud, memoricé la interpretación espiritual de la Sra. Eddy de la oración del Padre Nuestro, y qué ayuda tan maravillosa es. Me encuentro repitiendo y tratando de absorber su significado, sí, incluso durante las horas de sueño, cuando las sugestiones y creencias erróneas me asedian en forma de pesadillas sobrecogedoras. Tal práctica parece despertarme a la realidad de la Vida, Dios, el Espíritu, y la creación espiritual.8

En respuesta, el autor envió ejemplares de Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras y del Cuaderno Trimestral de la Ciencia Cristiana. El hombre indígena respondió así:

Estoy seguro de que comprenderá mi sorpresa y alegría cuando recibí el ejemplar de Ciencia y Salud y del Cuaderno Trimestral. Desde que le escribí el domingo pasado, había decidido enviar por ese maravilloso libro tan pronto como me fuera posible; de hecho, estaba contemplando en oración cómo podría lograrlo; ¡y saber que ahora de verdad poseo un ejemplar! Dios me está bendiciendo de maneras tan notables que me siento muy humilde, agradecido y feliz…9

Para ver un ejemplo más contemporáneo del trabajo de la Ciencia Cristiana en las reservas, consulte el artículo del SentinelA Culture in Common” [Una cultura en común] (en inglés).


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  1. Tsianina Blackstone, Where Trails Have Led Me [Donde los senderos me han llevado] (1970), 130-131.
  2. Ibíd., 135.
  3. K. Tsianina Lomawaima, “A Principle of Relativity Through Indigenous Biography” [Un principio de relatividad (parentesco) a través de la biografía indígena], Biography, verano de 2016, 248-269.
  4. Susan Bridge, Monitoring the News: The Brilliant Launch and Sudden Collapse of The Monitor Channel [Monitoreando las noticias: El lanzamiento rotundo y la caída repentina de The Monitor Channel (El Canal del Monitor)] (Armonk, New York: M.E. Sharpe, 1998), 51.
  5. ”Notes from the Field” [Notas del Movimiento], The Christian Science Journal, julio de 1899, 283. https://journal.christianscience.com/shared/view/hsvsonq35a?s=copylink.
  6. Ibíd.
  7. Lauretta S. Holtze, “Testimonies of Healing” [Testimonios de curación], The Christian Science Journal, octubre de 1929, 396–397. https://journal.christianscience.com/shared/view/1k7bfhpdyu2?s=copylink.
  8. Frank T. Mc Cormick, “God Is Everywhere” [Dios está en todas partes], Christian Science Sentinel, 23 de junio de 1951, 1073. https://sentinel.christianscience.com/shared/view/2as1kap5r4i?s=copylink.
  9. Ibíd., 1074.