De los Documentos: Niños y jóvenes en los comienzos de la Ciencia Cristiana
Escuela Dominical de La Iglesia Madre, Boston, 6 de enero de 1895. P07923. Cuaderno Trimestral de la Ciencia Cristiana Lecciones Bíblicas de octubre a diciembre de 1904. Caja B534524, Carpeta F342194.
Comencé a leer la Lección semanal a los niños cuando los mayores (gemelos) tenían dos años. Ahora tienen casi ocho, y en cuanto les fue posible, comencé a dejar que ellos encuentren los pasajes; cuando aprendieron a leer, dejé que leyeran solos. Ahora pueden encontrar cualquier cita en la Biblia o Ciencia y Salud.
Refiriéndose a las curaciones como “demostraciones”, agregó:
También aprendieron a tener sus propias demostraciones (incluso a los dos o tres años de edad) y a recurrir al Principio frente a todo tipo de problemas, y con frecuencia resuelven sus propios problemas sin ayuda y comunican la Verdad a otros.3
Además de la Lección Bíblica, muchas cartas también hacían referencia a la Escuela Dominical de la Ciencia Cristiana, que se introdujo en 1885, como una guía para sus hijos. No fue sino hasta 10 años después que la Escuela Dominical se volvió exclusivamente para niños. En 1901, Anna B. White Baker compartió una historia con Mary Baker Eddy sobre un niño pequeño de ocho años llamado Walter. A pesar de no ser Científicos Cristianos, sus padres le permitieron asistir a la Escuela Dominical, pero luego lo sacaron y lo enviaron de vuelta a su antigua iglesia. Anna B. White Baker escribió al respecto:
Acontecieron desgracias, y un día, mientras su madre se lamentaba, él dijo: “si hubieses permitido que me quedara en la Escuela Dominical de la Ciencia Cristiana, mamá, habría
hubieraaprendido tanta Verdad que yo podría haber impedido que esto nos pasara”[.]4
Los padres de Walter le permitieron volver a asistir a la Escuela Dominical. Luego su madre tuvo un accidente con el que los doctores no pudieron ayudarla. De acuerdo con Anna B. White Baker, él “se acercó silenciosamente a su cama, le puso las manos sobre la cabeza y, acariciándole suavemente la cara, declaró en voz alta toda la Verdad que sabía sobre la Totalidad de Dios; su sufrimiento acabó”. Concluyó diciendo que “su pequeño niño la sanó”.5 Florence Clerihew Boyd también compartió con Mary Baker Eddy cómo, en su grupo de Escuela Dominical con alumnos de nueve y diez años, ella les había “dado la oportunidad de contar en la clase las demostraciones [curaciones] que habían experimentado durante la semana, demostrando lo aprendido en la Lección, sintiendo que debían darse cuenta de que la demostración es una de las mayores diferencias entre una Escuela Dominical de la Ciencia Cristiana y cualquier otra”. Y agregó:
Me ha impresionado el hecho de que, ante un aparente malestar, el primer impulso de los niños fuese recurrir a Ciencia y Salud y la Biblia. A menudo, al relatar su demostración, dicen: “Corrí a buscar Ciencia y Salud o la Biblia y leí por un rato y eso me ayudó a recordar la Verdad y entonces el dolor desapareció”. Para mí, eso es hermoso.6
Recurrir al “Libro” era un tema frecuente en las cartas a Mary Baker Eddy e ilustraban la fe de los jóvenes. Los padres parecían estar asombrados de la capacidad de sus hijos de practicar la Ciencia Cristiana y sanar con tanta facilidad y naturalidad. Cartas como estas debieron ayudar a Mary Baker Eddy a confirmar que las estructuras que había establecido para su iglesia, incluyendo las Lecciones Bíblicas y la Escuela Dominical, satisfacían una necesidad y mostraban a niños y adultos por igual cómo comprender las enseñanzas de la Ciencia Cristiana de manera efectiva. Anna B. White Baker concluyó su carta con una alusión al libro de Isaías, que dice que “… un niño los pastoreará” (11:6). “Con la fe de este pequeño niño”, escribió, “todos nos amaremos los unos a los otros; y amándonos, permaneceremos firmes”.7 A saber: Las referencias citadas en la serie de artículos de “De los Documentos” son fieles a los documentos originales. Por este motivo, pueden incluir faltas de ortografía y ediciones realizadas por los autores. En casos donde una nota o modificación no se pueda representar fácilmente en el texto citado, se realizará una supresión o inserción de forma silenciosa.
Este artículo también se puede leer en este sitio web en alemán, francés, inglés y portugués.
- Véase, por ejemplo “El trabajo y el cuidado de la familia en 1885 (Parte 1)”.
- Véase, por ejemplo ”El sermón fue hermoso”.
- Florence Clerihew Boyd a Mary Baker Eddy, alrededor de septiembre de 1910, IC 649B.67.044, https://www.mbepapers.org/?load=649B.67.044
- Anna B. White Baker a Mary Baker Eddy, 30 de septiembre de 1901, IC 242C.39.029, https://www.mbepapers.org/?load=242C.39.029.
- Anna B. White Baker a Mary Baker Eddy, 30 de septiembre de 1901, IC 242C.39.029, https://www.mbepapers.org/?load=242C.39.029.
- Florence Clerihew Boyd a Mary Baker Eddy, alrededor de septiembre de 1910, IC 649B.67.044, https://www.mbepapers.org/?load=649B.67.044.
- Anna B. White Baker a Mary Baker Eddy, 30 de septiembre de 1901, 242C.39.029, https://www.mbepapers.org/?load=242C.39.029.