La designación del pastor de la Ciencia Cristiana por Mary Baker Eddy
Escrito por Eric Nager
Como fundadora de la Ciencia Cristiana, Mary Baker Eddy desempeñó numerosos y distintos roles durante la década de 1880. Después de establecer una iglesia en 1879, más tarde ese mismo año, se convirtió en su pastora. Continuamente revisaba su libro, Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras,1 publicado por primera vez en 1875, para presentar una visión cada vez más clara de su descubrimiento. En 1883, había fundado el Journal of Christian Science2 y se desempeñaba como su redactora. Y entre múltiples responsabilidades, continuaba dando clases sobre Ciencia Cristiana.
Con el tiempo, estas responsabilidades comenzaron a pesar sobre Mary Baker Eddy, mientras luchaba por encontrar a personas con suficiente entendimiento y compromiso con su revelación y ayudar en el trabajo que esta requería. Quizá lo más le urgía era su deseo de que el éxito de la Ciencia Cristiana no dependiera exclusivamente de ella. ¿Cómo podría hacer crecer de manera óptima una nueva religión? Aunque no tenía una respuesta definitiva para 1889, sí tomó una acción definitiva e inesperada: disolvió su iglesia y se mudó de Boston a Nuevo Hampshire. Un aspecto importante es cómo abordó el rol de pastor en la iglesia durante los siguientes años.
Mary Baker Eddy sabía que una robusta estructura eclesiástica era una importante protección para el movimiento de la Ciencia Cristiana. Pero se enfrentaba a un dilema, resumido en una carta escrita en 1888 a uno de sus alumnos. “No puedo ser Pastora y todo lo demás que se me exige ser”, escribió, y concluyó más tarde: “La Iglesia es nuestra única base segura para la edificación de la C.C. [Ciencia Cristiana] en las mentes de la comunidad”.3
Aunque Mary Baker Eddy disolvió la iglesia, los servicios religiosos de la Ciencia Cristiana continuaron expandiéndose. Por ejemplo, el grupo en Boston continuó como una “asociación voluntaria”, sin muchos cambios en sus actividades. Durante la década de 1880, habían surgido iglesias en todo Estados Unidos. En algunas áreas, los Científicos Cristianos querían servicios religiosos, pero no encontraban a nadie disponible para predicar un sermón. Para 1890, en ausencia de cualquier guía pública por parte de Mary Baker Eddy, algunos habían comenzado a experimentar, como, por ejemplo, lo hizo una nueva iglesia en Chicago: “Reconociendo que Ciencia y Salud es tanto nuestro Maestro como Sanador, decidimos llevarlo a nuestro púlpito y convertirlo también en nuestro Predicador, leyendo selecciones de este mismo, junto con pasajes apropiados de las Escrituras en lugar de un sermón”. El resultado fue que la concurrencia a esa iglesia y su Escuela Dominical se duplicó en dos meses.4
Igualmente en Cleveland, las congregaciones recurrieron al libro de texto. Según George Day, quien daba los sermones, “Algunos se han separado para hacer de Ciencia y Salud su predicador, y buscan descartar una iglesia donde un hombre sea su pastor y la ‘opinión personal’ la sustancia del sermón”.5 Se preguntaba si una iglesia bajo liderazgo femenino podría tener éxito. ¿Podría ser que usar un libro como predicador fuera una manera de evitar la misoginia de la época?
Mary Baker Eddy se había referido en privado a su libro como “predicador” ya en 1890. “Creo que se nos mostrará que Ciencia y Salud es el mejor predicador con un alumno que lo ame y lo entienda”, le escribió a Hannah A. Larminie, una alumna de Chicago.6 De hecho, es probable que una de las principales razones por las que Mary Baker Eddy se mudó de Boston en 1889 fue para trabajar en la 50.ª edición de Ciencia y Salud, una de sus revisiones más significativas. Terminó la revisión en 1891.
Incluso hacia finales de 1891, Mary Baker Eddy todavía esperaba que hubiera predicadores en su Iglesia. Escribió en el Journal, y señaló: “Se acerca el momento en que cada iglesia de Cristo (Científico) llamará al púlpito a pastores de la Ciencia Cristiana, debidamente preparados para este solemne cargo”. Es importante recalcar que ella permitió, que hasta que no hubiera suficientes personas listas para este llamado, las iglesias copiaran y leyeran “mis obras” para los servicios dominicales, siempre y cuando esas copias fueran destruidas inmediatamente después.7 No dijo cuánto tiempo podría ser necesaria esta solución provisional.
La calidad de los sermones estaba a la vanguardia del pensamiento de Mary Baker Eddy. Ella claramente sentía que tener a la persona equivocada como predicador podría temporalmente retrasar la Ciencia Cristiana en un lugar determinado. Refiriéndose a los sermones dominicales en una carta de 1891 a su alumna Caroline Frame de la ciudad de Nueva York, escribió: “Por el momento, los tomaría en su totalidad de la Biblia y Ciencia y Salud… Estos predicadores seguramente no extraviarán el pensamiento, y mis alumnos sí cometen algunos lamentables errores en sus sermones”.8
Parte del desafío para un predicador de la Ciencia Cristiana era hablar solo a través de la inspiración, semana tras semana. Así aconsejó Mary Baker Eddy a su alumna de Chicago, Ruth Ewing, en 1894: “Cada predicador de la Ciencia Cristiana debe hablar sin notas”. Continuó diciendo que era aceptable hacer anotaciones de encabezados temáticos y colocarlos en un escritorio o tarima, al mismo tiempo que mantenía que era más importante “dejar que Dios te dé las palabras”.9 La falta de predicadores, y el desafío de encontrar predicadores competentes (algunos pastores eran ministros capacitados que se habían convertido en Científicos Cristianos), era lo que impedía la difusión de las iglesias de la Ciencia Cristiana.
El año 1894 fue trascendental, ya que el edificio original de La Iglesia Madre estaba en construcción en Boston. A medida que se acercaba el momento del primer servicio religioso, Mary Baker Eddy envió instrucciones a los directores de la iglesia: “Dios me ha hablado claramente que la Biblia y Ciencia y Salud deben ser los únicos predicadores en esta Casa Suya”.10 En aquel entonces, esto solo se aplicaba a La Iglesia Madre. Esta fue la primera ordenación formal de estos dos libros como el pastor para una iglesia de la Ciencia Cristiana, y ha permanecido así.
Quizá, aún no dispuesta a renunciar a la idea de un pastor personal, la Junta Directiva de la Ciencia Cristiana invitó a Mary Baker Eddy a convertirse en la “pastora permanente” de La Iglesia Madre en marzo de 1895, junto con la Biblia y Ciencia y Salud. En su respuesta cinco días después, ella rechaz’o la invitación, sugiriendo en su reemplazo el título de “Pastora Emérita” y explicó que, “a través de mi libro, su libro de texto, ya les hablo cada domingo”.11 Los domingos, su “voz” estaba a punto de extenderse mucho más allá de Boston.
Después de los servicios de dedicación de La Iglesia Madre, no pasó mucho tiempo hasta que Mary Baker Eddy ordenara el ministerio de los libros para todas las iglesias filiales de la Ciencia Cristiana en el mundo. El Journal de abril de 1895 llevaba el anuncio: “Humildemente y, según creo, divinamente dirigida, por la presente ordeno que la Biblia y Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras sean de aquí en adelante el único pastor de La Iglesia de Cristo, Científico, a través de nuestra tierra y en otras tierras”.12 Finalmente, el problema de encontrar pastores para servir a las iglesias estaba resuelto.
Esto no significaba que no hubiera reglas o pautas para los lectores laicos que leerían de la Biblia y Ciencia y Salud. Al redactar las reglas que se aplicaban a La Iglesia Madre, Mary Baker Eddy estaba creando un modelo para todas las iglesias filiales en todo el mundo. Entre estas estaba la solicitud de que los lectores designados fueran un hombre y una mujer; que no leyeran de copias, sino de los libros mismos, y que antes de la primera lectura de Ciencia y Salud en un sermón dado, se anunciara el título del libro y su autora. Los lectores debían dedicar un “tiempo adecuado” a prepararse para leer, y permanecer “sin mancha del mundo”. Al establecer estas reglas, Mary Baker Eddy reconoció que el sermón dominical era “una lección de la cual depende en gran medida la prosperidad de la Ciencia Cristiana”.13 14 Los Directores adoptaron estas reglas en enero de 1895.
Tan pronto como Mary Baker Eddy ordenó al nuevo pastor para todas las iglesias, comenzaron a llegar informes del movimiento de la Ciencia Cristiana. Un buen ejemplo provino de Sarah J. Clark en Toledo, Ohio: “Si bien las Lecciones Bíblicas siempre han significado mucho para mí, me sorprende descubrir que el estudio previo de ellas no se puede comparar con el significado más profundo que surge de su estudio bajo la nueva dispensación”. Ella informó que la congregación había crecido desde el cambio.15 ¡Esto debe haber sido muy gratificante de leer!
Quizá Lanson Norcross, quien predicaba en La Iglesia Madre en la década de 1880, resumió mejor las razones para ordenar los dos libros. En el Journal de agosto de 1895, cita cuatro razones para el cambio:
- eliminar la personalidad en el púlpito
- dar a las iglesias de la Ciencia Cristiana en todo el mundo un solo pastor (algo único dentro del cristianismo)
- crear unidad y armonía de pensamiento entre los miembros
- debilitar las rivalidades dentro de la Iglesia16
El último punto fue particularmente significativo para Mary Baker Eddy, quien elogió el artículo de Norcross.17 Ella había visto a alumnos anteriormente leales separarse del movimiento antes de que disolviera la iglesia en 1889.
Aparte de Ciencia y Salud, se puede afirmar que nada sirvió para extender y hacer crecer el movimiento de la Ciencia Cristiana más allá de Mary Baker Eddy que la ordenación de la Biblia y Ciencia y Salud como el pastor de la Iglesia. Hasta el día de hoy, en cada iglesia de Ciencia Cristiana en todo el mundo, se lee una nota explicativa del Cuaderno Trimestral de la Ciencia Cristiana al comienzo de cada servicio religioso dominical. Empieza así: “Amigos: La Biblia y el libro de texto de la Ciencia Cristiana son nuestros únicos predicadores”.
Eric Nager tiene una maestría en historia en artes liberales, otorgada por la Universidad de Harvard, y ha enseñado como profesor adjunto de historia en Huntingdon College, en Montgomery, Alabama. Sirvió durante 30 años en la Reserva del Ejército de los Estados Unidos, en la cual, durante su último viaje, se desempeñó como Historiador Comandante del Ejército de los Estados Unidos en el Pacífico. Actualmente se desempeña en la Oficina del Tesorero de La Iglesia Madre.
Este artículo también se puede leer en este sitio web en alemán, francés, inglés y portugués.
- Este título se usó por primera vez en 1883.
- Renombrado The Christian Science Journal en abril de 1885.
- Mary Baker Eddy a un destinatario desconocido, 24 de septiembre de 1888, V01076.
- G. P. Noyes, “Church Service” [Servicio religioso], The Christian Science Journal, mayo de 1890, 65. Esta es Caroline Noyes, alumna de Mary Baker Eddy. Lea más acerca de ella en el artículo del sitio (en inglés) titulado Women of History: Caroline Noyes.
- George Day a Lanson P. Norcross, 7 de julio de 1891, 060a.17.058.
- Mary Baker Eddy a Hannah A. Larminie, 8 de abril de 1890, L04501.
- Mary B. G. Eddy, “Advice to Students” [Consejos a mis alumnos], Journal, agosto de 1891, 182.
- Mary Baker Eddy a Caroline W. Frame, 21 de septiembre de 1891, L12815.
- Mary Baker Eddy a Ruth B. Ewing, 23 de febrero de 1894, L08507.
- Mary Baker Eddy a la Junta Directiva de la Ciencia Cristiana, 18 de diciembre de 1894, L02747.
- Véase Mary Baker Eddy, Pulpit and Press [Púlpito y prensa] (Boston: The Christian Science Board of Directors), 86-87.
- Mary Baker Eddy, “Church and School” [Iglesia y escuela], Journal, abril de 1895, 1.
- Mary Baker Eddy, “Rules of The First Church of Christ, Scientist, in Boston” [Reglas de La Primera Iglesia de Cristo, Científico, en Boston], 14 de enero de 1895, L00663.
- Mary Baker Eddy esperaba que hubiera uniformidad en los servicios religiosos para 1891. Véase Journal, diciembre de 1891, 365.
- Sarah J. Clark a Mary Baker Eddy, 18 de abril de 1895, 050.15.038.
- Véase Lanson P. Norcross, “The New Pastor” [El nuevo Pastor], Journal, agosto de 1895, 178-182.
- Véase Mary Baker Eddy, Escritos Misceláneos 1883-1896 (Boston: The Christian Science Board of Directors), 313.