Mujeres que marcaron la historia: Margaret Matters
Retrato de Margaret Murney Glenn Matters, alrededor de 1940. Foto de Bachrach Studios. Usada con permiso.
En 1943, Margaret Murney Glenn Matters (1887-1965) daba conferencias sobre la Ciencia Cristiana. “Existe una necesidad universal”, señaló, “de salud, provisión, compañerismo, un gobierno justo, integridad, ley y orden”. Con el mundo sumido en la Segunda Guerra Mundial, dirigió a su audiencia en una dirección diferente: “Ni el liderazgo personal, ni el sectarismo, ni el nacionalismo, ni las ciencias materiales, ni la medicina material, ni el arte, ni las invenciones pueden satisfacer esta necesidad universal: este anhelo del corazón de la humanidad por aquello que inspira con entusiasmo y alegría, y que trae paz a todos”.1 Unos 25 años antes, en el contexto de la Primera Guerra Mundial, había replanteado sus propios objetivos de vida, dedicándose a la práctica de la curación espiritual como practicista de la Ciencia Cristiana (alguien que ora por los demás). Aquí fue donde vio que esa “necesidad universal” era satisfecha.
Hija mayor del distinguido general de División del Ejército de los Estados Unidos, Edwin F. Glenn (1857-1926), y de Louise S. Smyth (1862-1942), asistió a la prestigiosa escuela para niñas Miss Porter’s School en Farmington, Connecticut.2 Tras vivir en Boston, donde se presentó como vocalista en el Jordan Hall del Conservatorio de Nueva Inglaterra en al menos una ocasión,3 se mudó a Berlín para estudiar música. Pero luego, en Alemania, al experimentar una necesidad crítica de curación, abandonó su carrera musical.4
Imperturbable ante las guerras y la Gran Depresión, así como ante los conflictos internos y las dificultades legales dentro del movimiento de la Ciencia Cristiana,5 pasó a servir a La Iglesia Madre (La Primera Iglesia de Cristo, Científico) en múltiples funciones, incluyendo la de conferenciante6 y como la primera mujer en presidir el Cuerpo de Conferenciantes de la Ciencia Cristiana.7 En 1920, fue nombrada por un período de tres años como Segunda Lectora de La Iglesia Madre, y en 1940 fue elegida como su Presidenta.8 9
Margaret había escuchado hablar por primera vez sobre la Ciencia Cristiana cuando era niña, en la época en que la carrera militar de su padre llevaba a la familia a mudarse por varias bases militares dentro de los Estados Unidos y en el Lejano Oriente. Su estudio formal de la religión comenzó cuando tenía poco más de veinte años y vivía en Boston. En 1909, se unió a La Iglesia Madre y tomó instrucción de clase en la Ciencia Cristiana, conocida como Clase Primaria, con el fin de aprender a aplicar sus enseñanzas a todo tipo de situaciones. En Berlín, primero fue solista vocal y, para el año 1916, ya era Primera Lectora en Primera Iglesia de Cristo, Científico, Berlín. Regresó brevemente a los Estados Unidos para convertirse en maestra de la Ciencia Cristiana. Después de la Primera Guerra Mundial, se radicó en los Estados Unidos de manera permanente, instalándose finalmente en el área metropolitana de Nueva York; aunque su labor como conferenciante la siguió llevando por todo el mundo durante un par de décadas más.10 11
Mary Baker Eddy, quien descubrió la Ciencia Cristiana, concebía a Dios como el Principio divino, el Amor universal, el Padre-Madre de toda la humanidad. Quizá debido a sus vivencias de niña, viajando y viviendo en otros países, Margaret se sentía especialmente identificada con este concepto. Así lo compartió en una conferencia de 1945:
Cuando en la vida nos parece que nos enfrentamos a personas, naciones o razas opuestas, levantémonos y acudamos al Padre de todos nosotros, contemplando cómo Dios y el hombre nos aman. No nos alimentemos de los desperdicios de las creencias falsas de que existen razas, naciones, personas y credos opuestos, sino reconozcamos a un solo Dios, un solo universo, una sola raza; el hombre a semejanza de Dios, encantador, amoroso, digno de ser amado y grandemente amado por el Padre.12
Sus conferencias se basaban en experiencias personales; algo que era especialmente evidente en la manera en que utilizaba su conocimiento de las artes para transmitir ideas. A continuación, un ejemplo:
Todo lo que la mente humana afirma crear se separa de su origen y queda fuera y al margen de la persona que lo concibió y creó. Tomemos, por ejemplo, una obra de arte. Se concibe mentalmente por el artista, pero se manifiesta materialmente y, de inmediato, se convierte en algo externo y separado del artista. Lo mismo ocurre con las creaciones de un arquitecto, un compositor, un escritor o un padre humano. Esta es la concepción material o el falso concepto de la creación de Dios. Sin embargo, en el primer capítulo del Génesis encontramos la verdadera declaración de la creación espiritual, que muestra que la idea, la creación, o el hecho de que la “semilla está en él”, permanece por siempre en la Mente divina que la creó y concibió, pues esta Mente es su individualidad eterna.13
También abordó la importancia global y política de los conceptos metafísicos que introducía en sus conversaciones:
Jesús habló sobre los tiempos en que habría “angustia de las gentes”, que los corazones de los hombres desfallecerían “por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra”. Y añadió: “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca”. Si mantenemos nuestra mirada y nuestro pensamiento fijos en las cosas que suceden en la tierra, no seremos capaces de alzar la vista hacia la Verdad, o hacia lo que ocurre en los cielos, y contemplar su demostración en la tierra.14
No hay duda de que sus primeros viajes y experiencias viviendo en el extranjero la prepararon para las décadas en que daría conferencias por todo el mundo. En aquella época, seguía siendo inusual que una mujer viajara sola y hablara en público. La Sra. Matters demostró valentía y dedicación en su trabajo. Se desempeñó como miembro del Cuerpo de Conferenciantes casi sin interrupciones desde 1923 hasta 1946, con apenas un par de breves pausas, de uno o dos años, para poder centrarse en su propia práctica de curación; y con una pausa inicialmente no explicada para realizar un “trabajo literario especial” para La Iglesia Madre.15
Aunque hacía tiempo que había abandonado su carrera musical, esta no había quedado en el olvido. Sus antecedentes musicales resultaron particularmente útiles para el “trabajo literario especial” que se le asignó a la Sra. Matters en 1930: la revisión del Himnario de la Ciencia Cristiana.16 En una trayectoria como la suya, puede resultar difícil señalar un papel o un proyecto concreto como el momento decisivo. No obstante, la publicación de este Himnario en 1932 bien podría ser precisamente ese momento, evidenciando su talento como escritora de poesía,17 de música, como una pensadora y gerente de proyectos. Además de presidir el Comité Final del Himnario, también aportó los textos de dos nuevos himnos en la edición de 1932: el número 221 (“Las obras del Maestro”) y el número 232 (“Oh Padre-Madre, tierno amor”).
En esta tarea, Margaret rendía cuentas directamente a la Administración Fideicomisaria de La Sociedad Editora de la Ciencia Cristiana y a la Junta Directiva de la Ciencia Cristiana, asesorándolos en todo; desde la selección de himnos hasta el formato que se utilizaría para hacer referencia a los autores contemporáneos. Solía tener la última palabra en las decisiones,18 e incluso cantaba himnos nuevos para que los directivos los evaluaran.19 Incluso después de que el Comité se disolviera oficialmente, continuó intercambiando correspondencia con sus miembros sobre asuntos pendientes, tras haber regresado al circuito de conferencias. En una ocasión, mientras daba conferencias en California, tuvo que alquilar un piano para poder revisar posibles composiciones.20 La Sra. Matters desempeñó un papel clave en la selección final de todos los himnos de la edición de 1932. Esto incluyó el manejo de cuestiones de derechos de autor21 y la supervisión de la revisión de algunas letras, para armonizar los himnos con la teología de la Ciencia Cristiana.22 Asimismo, se preocupó de que las palabras importantes recayeran en los tiempos fuertes de los compases.23 Otro de sus objetivos fue otorgar la máxima expresión poética a las ideas contenidas en los himnos.24 25
La versión anterior del Himnario, publicada en diciembre de 1909, solo había estado en uso por un par de décadas,26 pero, para una religión relativamente joven, eso era tiempo suficiente para que los miembros de la iglesia se resistieran a desprenderse de ella. De hecho, la Junta Directiva sintió la necesidad de prestar especial atención a los testimonios de personas que habían superado su resistencia inicial a aceptar la nueva versión. A pesar de todo, los Científicos Cristianos rápidamente comenzaron a encariñarse con el nuevo Himnario.27 Actualmente se sigue utilizando, y su longevidad es un testimonio del poder y la calidad de aquella revisión. No fue sino hasta 2008 cuando un suplemento fue publicado.
Por casi 90 años, este himnario ha sido utilizado varias veces a la semana durante los servicios religiosos en todo el mundo, así como por personas que buscan consuelo o alegría. Según lo describió el profesor Leo Rich Lewis en un artículo del Monitor, es el “compendio ‘oficial’ de música para las Iglesias de la Ciencia Cristiana”.28 Además, explicó que “los Científicos Cristianos, quizá más que cualquier otro grupo religioso, hacen hincapié en el canto congregacional” y que “la congregación es el cantante principal en todas partes”, lo que hace que el Himnario sea aún más importante para los fieles. Lewis fue un cercano colaborador de la Sra. Matters en el Comité Final del Himnario y escribió aquel artículo, en parte, para ayudar a los Científicos Cristianos a comprender mejor lo que el Comité consideraba que eran los cambios más importantes de esa nueva edición. Además de incluir otros dos poemas de Mary Baker Eddy, “Satisfecho” y “El Amor”,29el nuevo Himnario también incluyó un suplemento, brindando espacio a himnos que eran más conocidos y queridos, pero que carecían de la complejidad y la universalidad deseadas para la estructura principal del Himnario.
Allí también tendrían cabida melodías que resultarían más familiares para los miembros de congregaciones fuera de los Estados Unidos.30 En su labor, Margaret Matters ayudó a que el Himnario de 1932 acogiera el carácter mundial de la Ciencia Cristiana, al incorporar música de numerosas naciones como Armenia, Suecia, Dinamarca e Italia.31
En 1938, a la edad de 51 años, Margaret Murney Glenn añadió un nuevo apellido a su firma al casarse con su compañero en la Ciencia Cristiana, Thomas Harold Matters, de Great Neck, Nueva York, EUA. Este era el segundo matrimonio para el viudo Sr. Matters; y con él, la nueva Sra. Matters ganó tres hijastros. Parece algo natural que alguien capaz de escribir un himno que empieza con “Oh Padre-Madre, tierno amor”, experimentara la maternidad en carne propia.
Poco después de su matrimonio, la ciudad de Berlín —la cuna de su práctica de curación— se vio nuevamente envuelta en la guerra. La Sra. Matters acababa de ser elegida Presidenta de La Iglesia Madre, y en su discurso en la Asamblea Anual de 1940 abordó dicho conflicto. Aseguró a la asamblea que la Ciencia Cristiana permite “superar la creencia de que la guerra puede suponer una ventaja permanente o que debemos temerle”, pero que también “puede acabar con el deseo de una paz deshonesta, injusta y esclavizante”.32
Matters se retiró del Cuerpo de Conferenciantes de manera permanente en 1946. Continuó trabajando como practicista y maestra, y se mantuvo activa en la iglesia, lo que incluyó escribir para las publicaciones periódicas de la Ciencia Cristiana. Falleció en 1965, después de una larga y fructífera carrera, que testificó profundas observaciones metafísicas como la siguiente:
Toda verdadera belleza, ya sea que se exprese a través de la ciencia, el arte o el carácter, se basa en la ley y el orden, en el Principio. De hecho, no existe tal cosa como una belleza desprovista de principio… A veces las personas creen que la belleza no es una necesidad y que se puede prescindir de ella cuando aparecen épocas de depresión, limitaciones o escasez, cuando en realidad la belleza es una parte tan necesaria del ser del hombre como lo son la honestidad, la pureza o la inteligencia…33
Escuche “Mujeres que marcaron la historia”, de los Archivos de La Biblioteca Mary Baker Eddy, un episodio de pódcast de Seekers and Scholars [Buscadores y académicos] en el que participan los integrantes del personal de la Biblioteca Steve Graham y Dorothy Rivera. Este artículo también se puede leer en este sitio web en alemán, francés, inglés y portugués.
- “Lecture on Christian Science by Margaret Matters, C.S.B.,” [Conferencia de la Ciencia Cristiana de Margaret Matters, CSB], The Christian Science Monitor, 2 de febrero de 1943, 13.
- “Margaret Glenn Matters”, Hymnary.org: Índice completo de himnos e himnarios, consultado el 6 de octubre de 2021, https://hymnary.org/person/Matters_MG.
- “A Berlioz Program” [Un programa de Berlioz], The Boston Globe, 15 de marzo de 1908, 38.
- “New President of The Mother Church” [Nueva Presidenta de La Iglesia Madre], Christian Science Sentinel, 22 de junio de 1940, 851.
- Véase “The ‘Great Litigation’” [El “gran litigio”], sitio web de La Biblioteca Mary Baker Eddy, 30 de marzo de 2012, consultado por última vez el 7 de octubre de 2021, https://www.marybakereddylibrary.org/research/the-great-litigation/
- “Christian Science Lecturers Elected” [Conferenciantes de la Ciencia Cristiana electos], Monitor, 5 de junio de 1923, 1.
- “The Christian Science Board of Lectureship Historical Record” [Archivo histórico del Cuerpo de Conferenciantes de la Ciencia Cristiana], sin fecha, Archivo de temas, “The First Church of Christ, Scientist — Lectures and Board of Lectureship — Historical Record” [La Primera Iglesia de Cristo, Científico —Conferencias y Cuerpo de Conferenciantes— Archivo histórico], 33-33a. En su informe como Presidenta, véase “Annual Meeting of The Mother Church” [Asamblea Anual de La Iglesia Madre], julio de 1936, Journal, 184-185.
- “Annual Meeting of The Mother Church”, Sentinel, 19 de junio de 1920, 823.
- “Mrs. Matters Elected Head of Mother Church, Scientist” [La señora Matters fue elegida al frente de La Iglesia Madre, Científica], The Boston Globe, 3 de junio de 1940, 5.
- “New President of The Mother Church” [Nueva Presidenta de La Iglesia Madre], Sentinel, 22 de junio de 1940, 851.
- Der Herold der Christian Science, marzo de 1917, v.
- “Lecture on Christian Science by Margaret Matters, C.S.B.”, Monitor, 4 de diciembre de 1945, 9.
- “Lecture on Christian Science by Margaret Matters, C.S.B”, Monitor, 4 de diciembre de 1945, 9.
- “A Lecture on Christian Science Entitled The New Heaven and the New Earth as Revealed by Christian Science by Margaret Matters, C.S.B. of New York City” [Una conferencia sobre la Ciencia Cristiana titulada El nuevo cielo y la nueva tierra tal como los revela la Ciencia Cristiana, por Margaret Matters, CSB, de la ciudad de Nueva York], Evening Star-News (Culver City, California), 6 de enero de 1945, 2.
- “Notice” [Anuncio], Sentinel, 28 de junio de 1930, 852.
- “New President of The Mother Church”, Sentinel, 22 de junio de 1940, 851.
- Véase, por ejemplo, estos poemas: “A Prayerful Thought” [Un pensamiento en oración], Journal, abril de 1952, 206 y “Tennessee in Autumn” [Tennessee en otoño], Monitor, 18 de marzo de 1929, 11.
- “Christian Science Hymnal History of 1932 Edition” [Historia de la edición 1932 del Himnario de la Ciencia Cristiana], sin fecha, Archivos de la Iglesia, caja 4790, carpeta 201350116, 91.
- “Christian Science Hymnal History of 1932 Edition”, sin fecha, Archivos de la Iglesia, caja 4790, carpeta 201350116, 45.
- “Christian Science Hymnal History of 1932 Edition”, sin fecha, Archivos de la Iglesia, caja 4790, carpeta 201350116, 50.
- “Christian Science Hymnal History of 1932 Edition”, sin fecha, Archivos de la Iglesia, caja 4790, carpeta 201350116, 56.
- Por ejemplo, véase el himno 265: el segundo verso se cambió de “Por el camino de espinas y ningún otro” a “Solo el Cristo es el camino”.
- Véase, por ejemplo, el himno 201 en el Himnario de 1910 y el himno 319 en el Himnario de 1932. El verso “estrella de nuestra esperanza” se cambió a “[bendita] estrella de esperanza” (en la versión en inglés).
- En algunos casos, esto implicó volver al poema original; ver, por ejemplo, el himno 317, con letra de Harriet Beecher Stowe. Se restauró en el himno el segundo verso, que dice “Despierta el ave”.
- “Christian Science Hymnal History of 1932 Edition”, sin fecha, Archivos de la Iglesia, caja 4790, carpeta 201350116, 43. Gran parte de esta carta también se publicó en “Items of Interest” [Temas de interés], Sentinel, 20 de febrero de 1932, 491-492.
- “Items of Interest”, Sentinel, 24 de septiembre de 1932, 71-72.
- “Items of Interest”, Sentinel, 21 de enero de 1933, 412.
- Leo Rich Lewis, “New Christian Science Hymnal Shows Discriminating Choice” [El nuevo Himnario de la Ciencia Cristiana muestra una gran sabiduría en su selección], Monitor, 29 de agosto de 1932, 6.
- “New as Hymns” [Nuevos como himnos], Sentinel, 19 de marzo de 1932, 570.
- Lewis, “New Christian Science Hymnal Shows Discriminating Choice”, Monitor, 29 de agosto de 1932, 6.
- “Items of Interest”, Sentinel, 20 de febrero de 1932, 491-492.
- “Christian Scientists Name Mother Church President” [Los Científicos Cristianos eligen a la Presidenta de La Iglesia Madre], Minneapolis Star Journal, 3 de junio de 1940, 10.
- “Lecture on Christian Science by Margaret Matters, C.S.B.”, Monitor, 2 de febrero de 1943, 13.