¿Lo escribió Mary Baker Eddy? La autoría de “La edad”

3 de noviembre de 2026

Descripción de la imagen: Fotografía a color en primer plano de coloridos libros antiguos, apilados en fila para que los títulos de los lomos queden visibles.
En ocasiones nos han preguntado sobre un artículo atribuido a Mary Baker Eddy. Se titula «Age» («La edad») y proviene de la compilación de 1989 Lessons of the Seventh Day [Lecciones del séptimo día], de Richard Oakes. Él trabajó en la unidad de la Carpenter Foundation en Londres, una organización creada en Estados Unidos por Gilbert Carpenter y su hijo, Gilbert Carpenter Jr. El señor Carpenter se desempeñó como secretario dentro del personal de Mary Baker Eddy desde abril de 1905 hasta abril de 1906 y, junto con su hijo, dedicó gran parte de su tiempo a recopilar copias de escritos atribuidos a ella y a sus alumnos, así como anécdotas de su vida.

Como los Carpenter hicieron poco esfuerzo por distinguir textos que no eran auténticos de los genuinos, algunas de las declaraciones en sus libros después de la investigación resultaron no ser atribuibles a Mary Baker Eddy, en lo absoluto. Además, ciertos enunciados conocidos por ser auténticos han sido transcritos de forma imprecisa.

Puede encontrar más información sobre los Carpenter y sus publicaciones en nuestro artículo en inglés, “What are the ‘blue book’ and the ‘red book’?” [¿Qué son el “libro azul” y el “libro rojo”?].

Revisamos «La edad» con la intención de identificar las fuentes de los distintos pasajes. Los extractos que se encuentran a continuación están acompañados de breves explicaciones de sus fuentes:

 

La sabiduría agregada de la edad y la experiencia es fortaleza, no debilidad, y debiéramos comprender esto, esperarlo y saber que es así, y luego aparecerá.

Con la excepción de un error de puntuación hacia el final encontrado en el original en inglés, este pasaje puede encontrarse en «Answers to Questions» [Respuestas a preguntas], de Mary Baker Eddy, publicado en The Christian Science Journal de agosto de 1884.

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Te pido que reserves cada día un tiempo para meditar. Reflexiona acerca de tu infinita y armoniosa individualidad que expresa al Cristo, y reclama que eres tú. Bebe en su indescriptible seguridad. Toda la verdad y la belleza de la creación de Dios son tuyas y quien tú eres.

 

Disfrútalas en oración sincera y gratitud. Preserva correctamente tu sentido humano de ti mismo viviendo en un tratamiento preciso cada día, dentro de la santidad e integridad de tu verdadera individualidad.

 

En esa hora de oración, desecha todo tu falso sentido de individualidad, todo lo que está implícito en las creencias de nacimiento, herencia, asociación, tiempo, decadencia y muerte. Por la gracia y autoridad de Dios, cierra firmemente tus pensamientos contra la interferencia de las creencias mortales. Mantente abierto a los planes de Dios y cerrado a las conspiraciones de Satanás. Elévate hacia las fuerzas espirituales de tu propio destino. Cada día comenzará y se desarrollará bajo la autoridad de la Mente divina, y estará bien ordenado, bien equilibrado y lleno del bien espiritual.

 

Este magnífico ejercicio espiritual de darte un tratamiento a tí mismo con oración devota, así como orar por ti mismo, te mantendrá en el lugar secreto que es desconocido para los sentidos y abierto a todo lo que el cielo te depara.

Este pasaje nos ha llegado anteriormente y no hemos encontrado ninguna evidencia que demuestre que Mary Baker Eddy lo escribió. Por esta razón, no podemos autenticarlo. Sin embargo, existe una carta auténtica sobre un tema similar de la que podría haberse derivado. Véase ¿Lo escribió Mary Baker Eddy? Una carta a Septimus J. Hanna.

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En la medida en que la ley de la Verdad es comprendida y aceptada, se manifiesta tanto en la personalidad como en el carácter. Las deformidades y dolencias, consideradas consecuencias inevitables de la edad, bajo las impresiones mentales opuestas, desaparecen. Cambiarás las manifestaciones físicas en la medida en que cambies tus pensamientos respecto a los efectos de los años acumulados; si esperas un aumento de utilidad y vigor de la edad avanzada con tanta fe como buscas la decadencia y fealdad, ciertamente se producirá un resultado favorable.

Este pasaje proviene de “Answers to questions of inquirers in regard to Christian Science” [Respuestas a quienes realizan consultas con respecto a la Ciencia Cristiana], escrito por Mary Baker Eddy. Fue publicado en Christian Science Series [Serie sobre la Ciencia Cristiana] el 1.° de mayo de 1889:

En respuesta a la pregunta: «¿Es posible cambiar la forma envejecida por una de juventud, belleza e inmortalidad sin el cambio llamado muerte?» Mary Baker Eddy dice: «En la medida en que la ley de la Verdad es comprendida y aceptada, se manifiesta tanto en la personalidad como en el carácter. Las deformidades y dolencias, consideradas consecuencias inevitables de la edad, bajo las impresiones mentales opuestas, desaparecen. Cambiarás las manifestaciones físicas en la medida en que cambies tus pensamientos respecto a los efectos de los años acumulados; si esperas un aumento de utilidad y vigor de la edad avanzada, con tanta fe como la que buscas en la decadencia y fealdad, ciertamente seguirá un resultado favorable. La sabiduría agregada de la edad y la experiencia es fortaleza, no debilidad, y debiéramos comprender esto, esperarlo y saber que es así, y luego este resultado aparecerá».

Una versión similar de esta declaración apareció en el artículo “Answers to Questions” de Mary Baker Eddy, publicado en el Journal de agosto de 1884.

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La vida es eterna e inmutable, y nunca podrá envejecer, porque el tiempo no es, y la juventud es inmortal — siempre has existido, y siempre existirás, una obra perfecta, completa y terminada, un ser espiritual creado del y por el Espíritu y sujeto únicamente a las leyes espirituales.

 

Ahora y siempre debes manifestar la vida-Dios que resplandece en ti. Está trabajando siempre en cada parte de tu ser para querer y hacer.

 

Nunca podrá haber pérdida de tus facultades, porque estas son del Alma, no del sentido. La Vida y la fuerza de las que eres el receptor constante son indestructibles e infinitas, y nada puede impedir su afluencia. Estás gobernado y sostenido por el Amor perfecto en el que no hay temor a la indefensión ni a la muerte. Tu fe y confianza en el poder omnipotente de la Verdad son perfectas y no están empañadas, y sabes que Dios es tu suficiencia. Ningún hijo de Dios ha estado jamás paralizado o indefenso, pues todas Sus obras son buenas y eternas. No hay mente mortal que diga que eres viejo o débil. Hay una sola Mente infinita, que es la comprensión de la verdad de tu ser, y te mantiene en perfecta armonía y salud.

Estas declaraciones atribuidas a Mary Baker Eddy pueden encontrarse en Course in Divinity and General Collectanea [Curso de divinidad y antología general], también conocido como el “Blue Book” [Libro azul], compilado por los Carpenter y reeditado por Oakes. La Biblioteca no ha podido localizar esta declaración en ningún otro lugar de nuestra colección, por lo tanto, no podemos autenticarla.

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El magnetismo animal malicioso te persigue con una personalidad distorsionada por sugestiones mortales; la hace horrible y odiosa para ti y te insta a adoptar “esto” como si fuera creado por Dios. Sugiere una imagen mental de la edad, la fuerza decadente, la memoria que falla, la vista borrosa, el oído débil, la piel marchita, la silueta encorvada y todas las demás sugestiones para reforzar la mentira de la edad.

Esta declaración, atribuida a Mary Baker Eddy, aparece en 500 Watching Points [500 Puntos de Vigilancia], compilado por Gilbert Carpenter. No podemos localizarla en ninguna parte de nuestra colección ni autenticarla.

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La Mente es Dios y la vista y la visión debe ser y es una idea de Dios, nunca en ni de la materia y jamás dañada ni perdida. Esta visión es tu visión por reflejo, y mientras puedas ver la verdad de Dios, tu vista no se verá afectada y podrás demostrarlo. Libérate del pensamiento de que has perdido la vista y que la Ciencia Cristiana puede recuperarla por ti. En cambio, la Ciencia Cristiana es la verdad sobre tu vista que nunca se perdió y, a medida que esta idea aparezca como tu conciencia, la creencia en la vista material o imperfecta desaparecerá y la idea de una inteligencia espiritual, perfecta e indestructible aparecerá como la única visión de la Mente, por tanto como la única visión del hombre o la mujer.

Esta declaración aparece en Lessons of the Seventh Day y Six Days of Revelation [Seis días del Apocalipsis], ambas publicadas por Oakes de Carpenter. Aunque este material se atribuye a Mary Baker Eddy, no podemos localizarlo en ninguna parte de nuestra colección ni autenticarlo.

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La vejez es una pretensión que se debe superar tanto como el cáncer o cualquier otra creencia. Supera la creencia en ella ahora. Tienes que hacerlo en algún momento.

Aunque esta declaración aparece en otros documentos que supuestamente la vinculan con Mary Baker Eddy, nunca hemos podido autenticarla de forma definitiva.

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Dios acaba de decirme qué es la edad. La edad es la puerta abierta de Dios a la Verdad eterna.

Esta declaración aparece en la página 42 de la reminiscencia de Edward Everett Norwood, “Reminiscences of my relations with Rev. Mary Baker Eddy, Discoverer and Founder of Christian Science” [Reminiscencias de mis relaciones con la Reverenda Mary Baker Eddy, Descubridora y Fundadora de la Ciencia Cristiana], fechada el 10 de marzo de 1924. Norwood atribuye estas palabras a Mary Baker Eddy.

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(Dicho a la Sra. Ewing en julio de 1906): Hoy cumplo 85 años… Sé que estás pensando: “Jamás lleves cuenta de la edad”, y eso es cierto —jamás lleves cuenta de la edad en tu apariencia—.

Nuestra colección no contiene la frase “jamás lleves cuenta de la edad en tu apariencia”. Sin embargo, en una carta a Alvin B. y Elizabeth M. Cross, hace referencia a su 85.º cumpleaños.

¡Había olvidado el 16 de julio! ¡No me parece que sea mi cumpleaños! Véase CyS página 246, párrafo 3.

Este pasaje de Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras incluye la frase “Jamás lleves cuenta de la edad”.

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(Le dijo a Calvin Frye mientras miraba en dirección a Bow, NH): Allí están las colinas de Bow donde dicen que nací, pero no fue así. Yo nací en la Mente.

Este pasaje aparece en la reminiscencia de Calvin C. Hill, como se cita en We Knew Mary Baker Eddy, Expanded Edition [Conocimos a Mary Baker Eddy, edición ampliada], Volumen 1:

La Sra. Eddy entonces me preguntó si había visto alguna vez dónde ella había nacido, y me llevó a la galería trasera que se extiende por todo lo ancho de la casa. Señalando hacia adelante dijo: “Justo sobre ese gran árbol, a lo lejos, están las colinas de Bow, donde dicen que nací”. Se detuvo y me miró, o más bien me atravesó con esa mirada inquisitiva que después llegué a conocer tan bien. Luego, dirigiendo instantáneamente el pensamiento a la naturaleza y origen espirituales del hombre, añadió, según recuerdo: “Pero no fue así, yo nací en la Mente”. La mirada que siguió a esa declaración me impresionó de tal manera que jamás podrá ser borrada.1

En resumen, “La edad” parece ser una combinación de material auténtico y no autenticado atribuido a Mary Baker Eddy por varias fuentes y recopilado por un autor desconocido. Si tiene preguntas sobre la autenticidad de un documento, no dude en comunicarse con el personal de investigación de la Biblioteca en [email protected].


Este artículo también se puede leer en este sitio web en alemán, francés, inglés y portugués.

  1. Calvin C. Hill, “Some Precious Memories of Mary Baker Eddy” [Algunos recuerdos preciosos de Mary Baker Eddy], en We Knew Mary Baker Eddy, Expanded Edition [Conocimos a Mary Baker Eddy, edición ampliada], Volumen 1 (Boston: The Christian Science Publishing Society, 2011), 337.