¿Existe alguna grabación de la voz de Mary Baker Eddy?

9 noviembre 2020

A veces se nos pregunta cómo sonaba la voz de Mary Baker Eddy, y si hay alguna grabación de ella.

Hasta donde sabemos, nunca se hizo una grabación de su voz. Al parecer, esto fue una decisión consciente de su parte. En agosto de 1910, Sarah Pike Conger le escribió una carta a Irving C. Tomlinson, preguntándole si Eddy estaría dispuesta a grabar su voz. Tomlinson mencionó la carta en su reminiscencia, citando a Conger:

…Yo había estudiado con gran dedicación sus escritos y me habían encantado, pero cuando oí su voz expresar las palabras, sentí que estas trascendían el texto escrito, y durante todos estos años han resonado en mi memoria en dulces tonos, ayudándome a ‘recordar’ y reconocer la mano del Cristo señalando el camino hacia el cielo. La más íntima y amorosa gratitud que sentí en mi corazón por haberla escuchado en aquel momento es indescriptible y atesoro el deseo de que otras personas puedan oír esa voz, su sinceridad, su entonación, su ternura, la emoción que causa su entendimiento superior. Este deseo me vino a través de la palabra viva que la misma y amada Sra. Eddy me expresó. Algunos instrumentos han sido perfeccionados de tal forma que son capaces de reproducir con mucha fidelidad la voz humana. ¿No sería aconsejable que nuestra amada Guía leyera frente a estos instrumentos en sus dulces, tiernos y positivos tonos, pasajes de la Biblia y selecciones de algunos de sus maravillosos escritos?…1

Tomlinson contó que le presentó la solicitud de Conger a Eddy, preguntándole si estaría dispuesta a grabar su voz en un fonógrafo, pero que ella no aceptó hacerlo.

Otro miembro de su personal, John G. Salchow, escribió en su reminiscencia un relato de tercera mano de cómo Eddy se había negado a grabar su voz: “El Sr. Joseph Mann me dijo una vez que Alfred Farlow le había pedido a la Sra. Eddy que grabara su voz y que ella no se había mostrado dispuesta a hacerlo, pues no sería de interés para el mundo”.2

Sin embargo, según las reminiscencias de personas que la conocieron, hay numerosas descripciones de la voz de Eddy. Por ejemplo, Mary Stewart describió su voz como “clara, animada, firme, refinada”, y agregó: “Hablaba con sus labios, sus ojos, sus manos, y desde el corazón”.3 Según Calvin C. Hill, Eddy hablaba con una voz “radiante de poder y belleza espirituales, y con una articulación tan clara que no se perdía una sola sílaba”.4

Ambos comentarios describen a Eddy mientras hablaba en público. De hecho, múltiples reminiscencias dan a entender que en esas ocasiones ella adaptaba la calidad de su voz para apoyar su mensaje. Además de señalar su clara enunciación, un relato dice que su voz “tenía —sin esfuerzo— una capacidad inusual para transmitir su mensaje”. Annie Louise Robertson, “La Descubridora y Fundadora de la Ciencia Cristiana”, en We Knew Mary Baker Eddy, Expanded Edition, Vol. I [Conocimos a Mary Baker Eddy, Edición ampliada, Vol. I], 277.[/note] Todas las descripciones que sus alumnos hicieron de su voz coinciden en que variaba en función de lo que quería decir en un determinado momento.

Según Tomlinson, a Eddy también le gustaba la música y “cantaba como soprano en un pequeño cuarteto doméstico”.5 Y agregó, “Recuerdo muy bien su dulce tono de voz”.6

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  1. Irving Tomlinson, “Reminiscence” [Reminiscencia (1932), 676.
  2. John Salchow, “Reminiscence” [Reminiscencia] (1932), 53.
  3. Mary Stewart, “An Interview with Mary Baker Eddy and Other Memories” [Entrevista con Mary Baker Eddy y otras memorias], en We Knew Mary Baker Eddy, Expanded Edition, Vol. I [Conocimos a Mary Baker Eddy, Edición ampliada, Vol. I] (Boston: Christian Science Publishing Society, 2011), 318.
  4. Calvin C. Hill, “Some Precious Memories of Mary Baker Eddy” [Mis atesorados recuerdos de Mary Baker Eddy] en We Knew Mary Baker Eddy, Expanded Edition, Vol. I [Conocimos a Mary Baker Eddy, Edición ampliada, Vol. I], 326.
  5. Tomlinson, Twelve Years With Mary Baker Eddy, Amplified Edition [Doce años con Mary Baker Eddy, Edición ampliada] (Boston: Christian Science Publishing Society, 1994), 216.
  6. Ibíd., 217.