¿De qué formas respondió La Iglesia Madre a los disturbios raciales de la década de 1960?

19 agosto 2020

Se están comparando las manifestaciones que siguieron como resultado de las muertes de George Floyd y otros afroamericanos con los disturbios que sacudieron a los Estados Unidos en la década de 1960. Si bien las dos épocas y sus movimientos de protesta no son, obviamente, idénticos, quisimos saber cómo respondió La Iglesia Madre (La Primera Iglesia de Cristo, Científico) a las protestas raciales que sucedieron durante la agitación social de los 60. Teniendo su sede en la “ciudad interior” de Boston, como a menudo se le llamaba en aquella época (que estaba integrada en su mayoría por barrios pobres y marginalizados), La Iglesia Madre estaba en una encrucijada de activismo, conflicto y demandas de igualdad.

Tal como lo hace actualmente, The Christian Science Monitor —mediante informes, artículos editoriales y columnas de opinión— aportó la prueba más visible de la forma en que la iglesia hacía frente al racismo y la injusticia, trayendo soluciones. El periodista del Monitor, Howard James, ganó el Premio Pulitzer de 1968 por sus informes sobre asuntos nacionales; en su serie de artículos “Crisis in the Courts” [Crisis en los tribunales] se analizó en profundidad temas de justicia e igualdad que aún hoy son relevantes.1 En efecto, como lo expresó una columna de opinión de junio de 2020 del Bangor Daily News de Maine, algunos de los artículos sobre el racismo publicados por el Monitor a comienzos de la década de 1960 resultan hoy muy familiares:

Mi padre, Robert C. Nelson, corresponsal de The Christian Science Monitor, cubrió la integración de Ole Miss [Universidad de Misisipi]. Su cobertura original amplía mi perspectiva en la época de George Floyd y las protestas globales que se produjeron en reacción a su muerte… Mi padre fue testigo y registró todo por escrito… Su introducción, escrita el 30 de septiembre de 1962, parece haber sido escrita hoy: “Toda la perversidad de un turba desenfrenada giraba en torno al esfuerzo final, histórico y decisivo, de registrar a un negro [sic] en la Universidad de Misisipi”.2

Para comprender la interacción entre los afroamericanos y La Iglesia Madre durante los disturbios raciales de la década de 1960, vale la pena dar una mirada retrospectiva a la historia de la Ciencia Cristiana.

En 1879 Mary Baker Eddy y un pequeño grupo de sus alumnos decidieron por votación “organizar una iglesia destinada a conmemorar la palabra y las obras de nuestro Maestro, la cual habría de restablecer el Cristianismo primitivo y su perdido elemento de curación”.3 Recientemente, los Documentos de Mary Baker Eddy publicó la correspondencia con Eddy más antigua que se conoce acerca de la curación entre los afroamericanos, que data de 1881. Algunas personas de color estuvieron entre los primeros adherentes y miembros de La Iglesia Madre en las décadas de 1890 y 1900. Por ejemplo Leonard Perry, Jr., de Washington, D.C., se afilió a la iglesia en noviembre de 1900 y se listó por primera vez como practicista en The Christian Science Journal en 1906. Continuó trabajando para el Movimiento hasta su fallecimiento en 1949. Hay un testimonio de parte de una Científica Cristiana de color, Marietta Webb, que se incluye en el capítulo “Frutos”, el último capítulo del libro de Eddy Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras.4 En un artículo publicado en el Christian Science Sentinel en 1899, Webb escribió lo siguiente:

…Sinceramente creo que [la Ciencia Cristiana] es la única salvación para mi raza, la afroamericana, y que abolirá los prejuicios que existen en todo el territorio de los Estados Unidos, ya que, vayamos donde vayamos, se nos hace sentir el color de nuestra piel.

Pero con la amplia y rápida difusión de la Ciencia Cristiana, el hombre está aprendiendo no solamente lo que es el verdadero amor de Dios, al amar a toda la humanidad, sino que está emergiendo de su naturaleza vieja y prejuiciosa, hacia el sentido espiritual de la unión del hombre con Dios.5

A comienzos del siglo XX, a los Científicos Cristianos negros se les hacía sentir cada vez más “el color de [su] piel”. En algunas comunidades la asistencia a la iglesia de negros y blancos juntos, la afiliación a la iglesia y el acceso a los cargos de dirección se transformaron en temas de discusión. Las iglesias filiales de la Ciencia Cristiana son organizaciones laicas sin clero ordenado; las leyes raciales variaban según el lugar. Estas discusiones no se limitaban a la región sureña. Eran también intensas en el medio oeste y, más tarde lo serían también en California.

In 1919 La Junta Directiva de la Ciencia Cristiana formó el Comité de Bienestar General con el propósito de investigar varios asuntos.6 Su amplio informe de 1920 incluyó lo siguiente:

P. ¿Debe haber segregación racial en las iglesias de la Ciencia Cristiana?
R. El Comité considera que la cuestión racial se está resolviendo gradualmente sobre la base de la Ciencia Cristiana y que la humanidad es el crisol cultural en el que todas las razas están siendo refinadas y regeneradas, hasta que su falsa personalidad, expresada en el color de la piel y los prejuicios nacionales, se desvanecerán. Por ser el asunto en cuestión extremadamente complejo, debe necesariamente encararse con valor, esperanza y amor. En la actualidad no hay dudas de que deben tenerse en cuenta factores tales como las costumbres, las circunstancias y el entorno. Lo que puede ser deseable en una comunidad puede ser totalmente indeseable en otra, por lo que la segregación o la mezcla de personas de color en las iglesias de la Ciencia Cristiana debe decidirse a nivel local. Cuando tanto el hombre blanco como su hermano de piel más oscura comprendan la Ciencia Cristiana lo suficiente, sus diferencias naturales desaparecerán. Para lograr esta demostración es necesario que todos sean caritativos, desinteresados, pacientes y amables. En aquellos lugares en que la gente de color no suele mezclarse con los blancos, no puede esperarse un cambio inmediato en tan antigua costumbre, sino que parecería que la paciencia y la demostración de las mejores y más elevadas cualidades del carácter son más necesarias que la corrección de desigualdades sociales.7

Los argumentos en pro de la toma de decisiones “a nivel local” reconocía la autonomía democrática de las iglesias filiales. Pero en 1922, apenas un par de años después de este informe, La Iglesia Madre —a través del directorio del Journal— comenzó a utilizar distintivos de color para señalar los nombres de practicistas y enfermeros de la Ciencia Cristiana negros, así como las iglesias filiales que eran predominantemente negras. Esta práctica prevaleció hasta 1956.

El historiador Thomas Johnsen explicó “el advenimiento de la segregación institucionalizada”: “La Gran Migración de afroamericanos desde el sur en la década de 1920 trajo un flujo sustancial de nuevos conversos a las ciudades norteñas y occidentales, pero su creciente número generó una creciente resistencia de parte de los miembros de las iglesias [de la Ciencia Cristiana]”.8

Las circunstancias locales también jugaron su papel. Johnsen dio el siguiente ejemplo:

Annie Julia Roberts… nació en 1862, en la época de la esclavitud en Misisipi, y se afilió a la congregación local de la Ciencia Cristiana en Prescott, Arizona, a comienzos del siglo XX. Trabajó como practicista de la Ciencia Cristiana durante más de veinte años. En un obituario inusual del año 1945, el periódico de Prescott informó que tanto blancos como negros de la comunidad le habían pedido ayuda metafísica. Al notar el afecto existente entre Roberts y el resto de la congregación —mayoritariamente blanca— el obituario puso en evidencia una vida más lúcida y expansiva que los límites impuestos por la sociedad.9

En 1943, Lulu M. Knight de Chicago, se convirtió en la primera maestra de la Ciencia Cristiana descendiente de africanos. En 1950, la revista Ebony (centrada en la cultura afroamericana) informó sobre una situación complicada e indefendible que ocurría en la iglesia:

En el sur, la iglesia cumple con los patrones existentes y las leyes estatales, que prohíben la mezcla de razas, pero en Washington, D.C. los negros y los blancos asisten a las mismas iglesias. En Birmingham, Alabama, los miembros negros y blancos de la iglesia solían celebrar reuniones conjuntas, pero ahora se reúnen de manera separada debido a la intensa agitación causada por la segregación racial entre las autoridades de la ciudad. A los dos grupos les gustaba reunirse juntos, pero la “ley” [agentes del orden público] los obliga a obedecer las normas Jim Crow…10

En la década de 1960 comenzaron a producirse cambios. Knight participó en el programa de la Asamblea Anual de La Iglesia Madre en 1961 leyendo testimonios de curación que fueron una parte importante de la asamblea.11

Las publicaciones periódicas religiosas publicaban artículos que reflejaban una creciente percepción del tema del racismo. Los autores registraban curaciones y victorias sobre la discriminación en muchas situaciones, como en el artículo “Spiritual Dominion”, de Cora J. Gibson.12 Durante las décadas de 1960 y 1970, algunos escritores contaron sus propias experiencias de racismo en la iglesia y cómo las enfrentaron (ver, por ejemplo: “Healing Racism: An Interview” [Curación de racismo: entrevista], en el Journal de noviembre de 1978. (Para saber más sobre este tema, invitamos al lector a hacer una búsqueda en el sitio Web de JSH-Online, el cual incluye un índice de las revistas que la iglesia publica en inglés desde 1883 hasta la fecha. Visite El Heraldo de la Ciencia Cristiana, que forma parte de JSH-Online, para buscar artículos relacionados, utilizando palabras clave tales como raza, racismo, racial, discriminación, perjuicio, negro(a), afroamericano(a) y términos relacionados.) Estos artículos y testimonios fueron enviados por integrantes del Movimiento de la Ciencia Cristiana de distintos lugares. Simultáneamente, la Ciencia Cristiana estaba ganando terreno en el África subsahariana, diversificando aún más la membresía de la iglesia. El Monitor cubría ampliamente los movimientos independentistas en ese continente.

Los Disturbios de Watts de 1965 y el “Largo y cálido verano de 1967” pusieron a prueba a los Estados Unidos, incluidas sus comunidades religiosas. Pero algunas de las más grandes exigencias de responder al racismo que se hicieron a La Iglesia Madre ocurrieron a nivel local. Cuando el líder de derechos civiles Martin Luther King, Jr. fue asesinado el 4 de abril de 1968, estallaron en todo el país protestas en oleadas de pena, indignación y desesperación. La ciudad de Boston se vio sacudida, pero de alguna forma se pacificó poco después del hecho.13 Al igual que muchas casas de culto, La Iglesia Madre celebró un servicio religioso en la Extensión el 9 de abril, en conmemoración “de la vida y la contribución del Reverendo Doctor Martin Luther King, Jr., ganador del Premio Nobel y líder del movimiento de nuestra nación por la paz y la igualdad de derechos de todos los hombres” (el servicio comienza en el minuto 13:40 en el enlace que aparece más arriba). El himno de apertura incluyó las siguientes palabras:

Desconsolado, ven, no te angusties,
Aquí encontrarás Vida y Amor.
Consuelo aquí tendrás, ven con tus penas;
Pues el Amor es quien sana el dolor.14

Durante la Asamblea Anual del 2 de junio de 1969, el “Metropolitan Boston Committee of Black Churchmen” [Comité de Boston Metropolitano de Clérigos Negros], de 15 integrantes, insistió en leer una lista de demandas, la cual incluia, entre otras cosas, dinero, la contabilidad financiera de la iglesia, la concesión de una propiedad de la iglesia situada en un barrio negro a la comunidad negra, y un ascenso de categoría de los empleados de color.15 “Aplausos cordiales”, siguieron a la declaración del Comité. Pero unos pocos días después el Monitor publicó una respuesta de la Junta Directiva, en la cual se negaba a cumplir las exigencias del grupo.16

Dos días más tarde, en la reunión de miembros del 4 de junio, el tema “Facing the Great Challenges” [Enfrentando los grandes desafíos] se enfocó en “tres áreas: ley, orden y justicia; comprendiendo a la juventud; y hermandad y armonía racial”.17 Al estructurar estos temas, el presidente de la reunión señaló que “cada uno de estos tres desafíos es lo que los líderes políticos han llamado ‘una crisis del espíritu’’’. Periodistas del Monitor entrevistaron a varios especialistas en las esferas prioritarias. Luego siguieron comentarios de Científicos Cristianos. La filmación de la reunión fue distribuida a las iglesias filiales locales para que la vieran con sus miembros (la sección “hermandad y armonía racial” comienza en el minuto 52:20 del enlace anterior). Alton A. Davis, un miembro de raza negra, dijo lo siguiente: “Ese es el problema hoy: no el mundo, sino cómo nos juzgamos unos a otros”. Preguntó:

Cuando se dieron cuenta… de que tenían un vecino negro, ¿sintieron que su mundo se desmoronaba? Cuando su hijita llegó de la escuela y les contó que un niño negro y una niña negra habían ingresado a la institución, ¿sintieron que su mundo se desmoronaba? Si estas experiencias hacen que su mundo se desmorone, su mundo no es sino su propia concepción estrecha de su prójimo… Si somos sinceros, debemos admitir que es la pasividad de los cristianos la responsable de que los conflictos del mundo continúen. La pasividad cristiana es el crimen del siglo. La hermandad no es la ausencia del odio, sino la presencia activa del amor. La postura de la Ciencia Cristiana para enfrentar este gran mal, la discordia racial, es vívidamente ilustrada en la historia de David y Goliat. Numéricamente, quizás la Ciencia Cristiana sea una de las más pequeñas de las grandes religiones del mundo; sin embargo, la Ciencia Cristiana, al igual que David, se adelanta para batallar contra un formidable gigante revestido de hipocresía, odio, prejuicio racial, fanatismo, “huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Y al igual que David, los Científicos Cristianos pueden juntar las piedras espirituales con las cuales matar a este gigante. Estas piedras son las cualidades del Cristo, la Verdad: paciencia, humildad, bondad, comprensión, amor fraternal. La Sra. Eddy dice: “Ningún poder puede resistir al Amor divino”. Los Científicos Cristianos deben estar gobernados por la consciencia espiritual y soportar las críticas del mundo. Deben “salir de en medio de ellos y [apartarse]”.

La construcción del Christian Science Center comenzó en 1966.18 La Iglesia Madre amplió su sede demoliendo su propio edificio administrativo, el espacio comercial adyacente sobre las Avenidas Massachusetts y Huntington, y más de 500 viviendas. La controversia que se generó en torno al desplazamiento de los residentes, algunos de ellos afroamericanos, y de su reubicación, fue objeto de una amplia cobertura por parte de la prensa de la ciudad. La iglesia proporcionó ayuda económica y contribuyó a la reubicación de los residentes, pero la señal más clara de su compromiso de realojar a los bostonianos fue la construcción —cruzando la Avenida Massachusetts desde la iglesia— del edificio privado Church Park Apartaments, en aquella época el edificio de apartamentos más grande de la ciudad, con unidades reservadas para inquilinos de bajos ingresos.

La construcción del Christian Science Center empleó a miles de trabajadores. La iglesia desarrolló pasantías con algunos de los contratistas, con el fin de enseñar oficios especializados a jóvenes pertenecientes a grupos minoritarios.19

En agosto de 1969 estudiantes Científicos Cristianos y el cuerpo de profesores se reunieron en Boston para celebrar la reunión universitaria bienal, cuyo tema era “Construyendo en un período revolucionario”.20 Los estudiantes jugaron un papel prominente en la planificación y dirección de las sesiones, que se extendieron durante varios días. En sesiones dirigidas por los estudiantes y en una reunión con los Directores se discutieron preguntas acerca de la objeción de conciencia al servicio militar, el uso de “la píldora” para el control de la natalidad y su compatibilidad con las enseñanzas de su religión, y la igualdad racial. Uno de los asistentes recordó que los directores estuvieron de acuerdo en que los asuntos raciales referentes a la continua segregación en las iglesias filiales, especialmente en la región sur de los Estados Unidos, necesitaban atención.

Los directores publicaron un artículo titulado “Healing Racial Divisions” [Sanando las divisiones raciales] en el número de julio de 1971 del Journal, una declaración que recordaba a los lectores la necesidad de “algo más que la vaga buena voluntad” para enfrentar el clima de racismo. El artículo terminaba así:

En la crisis racial actual, no sirve de nada decir: “No es mi problema. Yo no soy racista. Me ocupo de mis propios asuntos. Soy amable con las personas de otras razas. ¿No es suficiente?”. La respuesta para el Científico Cristiano es: ¡No! Nada menos que sanar el problema es suficiente. Sanarlo requiere reconocer en oración la universalidad del amor de Dios y actitudes individuales que estén de acuerdo con este amor.21

La respuesta de La Iglesia Madre a la agitación social de la década de 1960 mostró cuán lejos la iglesia había llegado, y cuánto le faltaba aún por recorrer. Los distintivos colocados junto a los nombres de practicistas, enfermeros e iglesias filiales de la Ciencia Cristiana indicando su raza (de color) los habían marginado oficialmente durante más de 30 años. Y el no hacer una distinción de razas tendía a hacer a los afroamericanos invisibles, al no reconocer que su experiencia era diferente de la de los blancos. En contraste, Marietta Webb, Alton Davis y otras personas procuraron elevar las relaciones de las razas, combinando el reconocimiento de las verdades espirituales con los llamados a la redención individual y colectiva. Estos llamados exigían a los Científicos Cristianos —y aún les exigen— practicar lo que predican, para “la sanidad de las naciones”.22

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  1. https://www.pulitzer.org/winners/howard-james, acceso del 24 de junio de 2020.
  2. Todd R. Nelson, “My dad’s 1962 reporting echoes through today’s protests” [El artículo que mi padre escribió en 1962 reverbera en las protestas de hoy], 5 de junio de 2020, https://bangordailynews.com/2020/06/05/opinion/contributors/my-dads-1962-reporting-echoes-through-todays-protests/, acceso del 24 de junio de 2020.
  3. Mary Baker Eddy, Manual de La Iglesia Madre, 17.
  4. Mary Baker Eddy, Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, “Un caso notable”, 612-614.
  5. Marietta Webb, “The Protecting Power of Truth” [El poder protector de la Verdad], Christian Science Sentinel, 23 de noviembre de 1899, https://sentinel.christianscience.com/shared/view/2kv1sm325u6?s=t, acceso del 24 de junio de 2020.
  6. “Annual Meeting of the Mother Church” [Asamblea Anual de La Iglesia Madre], Sentinel, 14 de junio de 1919.
  7. “Report to the members of The Mother Church of the Committee on General Welfare” [Informe del Comité de Bienestar General a los miembros de La Iglesia Madre] (Nueva York: Federal Printing Company, 1920), 19–20.
  8. Thomas Johnsen, “Christian Science” [Ciencia Cristiana], American Religious History: Belief and Society Through Time [Historia religiosa estadounidense: Creencias y sociedades a través del tiempo], Ed. Gary Scott Smith (Santa Bárbara, California: ABC-CLIO, 2020).
  9. Ibíd.
  10. “Christian Science” [Ciencia Cristiana], Ebony, noviembre de 1950, 60.
  11. “Annual Meeting of The Mother Chuch” [Asamblea Anual de La Iglesia Madre], The Christian Science Journal, julio de 1961, 353, https://journal.christianscience.com/shared/view/kz0tvblseg?s=t.
  12. Cora J. Gibson, “Spiritual Dominion” [Dominio espiritual], Sentinel, 8 de abril de 1972.
  13. Alan Lupo, “Tension, but Self-Control” [Tensión pero autocontrol], The Boston Globe, 6 de abril de 1968, 1.
  14. Thomas Moore y Thomas Hastings, Himnario de la Ciencia Cristiana, No 40, adaptación y traducción de la letra en inglés © CSBD.
  15. “Black Demands in Boston” [Demandas de la comunidad afroamericana en Boston], Newsweek, 16 de junio de 1969, 88.
  16. “Church replies to demands” [La Iglesia responde a las demandas], Monitor, 9 de junio de 1969, 5.
  17. Oficina de Administración de Archivos, la Biblioteca Mary Baker Eddy, descripción de productos de los Archivos de Medios de Comunicación, s.f.
  18. “Church Center Progress” [Progreso del Centro de la Iglesia], Sentinel, 17 de diciembre de 1966, 2224-2225
  19. “Minority Employment and Training: Church Center Construction Project” [Empleo y capacitación de grupos minoritarios: Proyecto de construcción del Church Center], 16 de noviembre de 1970, Archivos de la Iglesia, caja 37963, carpeta 161080.
  20. “The 1969 Biennial College Meeting” [Reunión universitaria bienal de 1969], Sentinel, 15 de noviembre de 1969, 2018-2019.
  21. La Junta Directiva de la Ciencia Cristiana, “Healing Racial Divisions” [Sanando las divisiones raciales], Journal, 10 de julio de 1971.
  22. Apoc. 22:2.